Todos los beneficios que nos aporta el ejercicio físico al tiempo que cumplimos años

Aunque siempre se ha sabido, en los últimos años ha habido una gran difusión y cobertura, sobre todo en redes sociales, del ejercicio físico como la mejor medida preventiva para luchar contra patologías y factores de riesgo asociados a la tercera edad. Nos referimos a condiciones como la osteoporosis, sarcopenia, diabetes tipo 2 o enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer o el Parkinson.

En este artículo queremos explicarte los beneficios que puede tener el ejercicio físico, sobre todo el entrenamiento de fuerza, a medida que vamos cumpliendo años.

Mejoras en la composición corporal

Gozar de una mejor composición corporal no es una cuestión estética, o al menos no solamente estética. A medida que cumplimos años sufrimos una serie de cambios, sobre todo a nivel hormonal, por lo que tendemos a acumular más grasa y a perder masa muscular.

Esto es algo que se suele retroalimentar con el sedentarismo, el cual aumenta conforme cumplimos años y nuestro ritmo de vida se vuelve más contemplativo.

Además, también experimentamos un descenso en la tasa metabólica basal que no se explica únicamente por el descenso de la masa muscular sino porque también disminuye la masa y tasa metabólica de algunos órganos respecto a personas más jóvenes. Hay estimaciones de que la tasa metabólica basal disminuye por década un 5% en hombres y un 3% en mujeres.

La práctica de ejercicio físico en general y de entrenamiento de fuerza en particular es capaz de ralentizar estos procesos de manera significativa.

Mantener la osteoporosis a raya

Antes hemos mencionado cómo el sedentarismo suele ser una tendencia conforme las personas cumplimos años. Esta falta de actividad provoca que nuestros huesos ya no reciban los estímulos que recibían antes y que inducían su fortalecimiento.

Los dos principales estímulos que necesitan nuestros huesos para gozar de una buena densidad mineral ósea son los estímulos de tracción y los de compresión. En el primer caso podríamos hablar de la fuerza de tracción que ejerce un músculo sobre un hueso al contraerse con fuerza como cuando entrenamos con pesas, por ejemplo. En el segundo caso podríamos hablar de la compresión que sienten nuestros huesos cuando soportan impactos o simplemente nuestro peso corporal al correr.

Sea como fuere, mantener a lo largo de nuestra vida la calidad de nuestra masa ósea es una responsabilidad nuestra que incluye combinar la práctica de ejercicio aeróbico o simplemente de diversos deportes y la práctica de entrenamiento de fuerza o musculación.

Huir de la sarcopenia o degeneración del tejido muscular

Se estima que conforme nos hacemos mayores perdemos en torno a un 1-2% de masa muscular al año. Esta pérdida de masa muscular puede convertirse en algo patológico y se relaciona con otras condiciones como la osteoporosis. El padecimiento de sarcopenia es una de las causas que más determina la falta de autonomía y calidad de vida en personas de edad avanzada.

Además, está establecido que aquellas personas con bajos niveles de masa muscular sufren más complicaciones cuando se someten a operaciones o cirugías.

Dicho esto no hace falta que digamos que el ejercicio físico, en especial el de fuerza, es la mejor medida preventiva que tenemos para evitar esta patología. Una persona entrenada a lo largo de su vida gozará de mayor autodependencia y calidad de vida al final de la misma. No se trata de que vivamos muchos años, sino de que nuestros años estén llenos de vida.

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