Por dónde empezar cuando no tienes ni idea de dieta y ejercicio

Todos los que vamos al gimnasio hemos sido novatos alguna vez. En cuanto tomamos la decisión de comenzar una vida más saludable y activa, en la que vamos a incorporar el deporte, nos asaltan las típicas dudas o miedos que acompañan esa sensación de no estar muy seguros de si vamos a saber hacer las cosas correctamente. ¿Por dónde empezar?

Hacer desaparecer este tipo de "complejos" va a ser fundamental para poder empezar nuestro nuevo rumbo, sin vergüenzas y con la mejor aptitud posible. Si eres novato hoy te contamos por donde empezar cuando no tienes ni idea de dieta y ejercicio.

1. ¿Qué es lo que quieres conseguir?: plantéate un objetivo firme

Plantéate un objetivo claro que te motive a seguir el camino óptimo hacia la meta

Si has tomado la decisión de apuntarte a un gimnasio por primera vez, está claro que eres consciente de que quieres un cambio en tu estilo de vida. Es el momento perfecto para plantearte cuál es la meta que persigues, lo que quieres lograr y a dónde quieres llegar.

Aunque parezca algo, a simple vista, no tan importante, con el paso del tiempo y según vayas viendo que te acercas a tu objetivo te sentirás con más fuerza y motivación que nunca.

2. ¿Qué gimnasio elijo?... uno sencillo con lo necesario para ti

Lo ideal es que te pille cerca de casa o del lugar desde donde vayas a ir pero, además, es importante que comiences en un sitio sencillo y sin demasiadas "parafernarias" que te permita integrarte fácilmente. Cuando seamos unos veteranos ya tendremos tiempo de elegir gimnasios más especializados y con multitud de máquinas y clases de todo tipo.

Para comenzar nuestro rumbo nos valdrá con un gimnasio que tenga una buena sala de musculación y una zona de cardio con cintas y bicicletas.

3. Sin prisa pero sin calma: ¡no hay secretos milagrosos!

Comienza con una aptitud positiva y segura, pero sin esperar resultados en dos días. Todo lleva su trabajo y, por supuesto, su tiempo. Que no te pueda la ambición, piensa que es un camino en el que, poco a poco, cada día te verás y te sentirás mejor: ¡la mejora debe de ser tu ambición!

Como en todo, habrá momentos en que notes que avances hacia tu objetivo más rápido y otras, en cambio, te ves algo más estancado. No controles la mejora diaria, los resultados aparecerán progresivamente según vayamos trabajándolos.

4. Saborea cada entrenamiento: disfruta de lo que haces

Entra por la puerta de la sala con una buena aptitud que te permita disfrutar de lo que estás haciendo y motivarte con lo que vas a conseguir. No llegues con prisas o con horarios justos que no te dejen centrarte en hacer una buena sesión o quedarte a "medio gas".

5. Sigue tu rutina, no la del vecino. ¡Cada uno a lo suyo!

No te compares con lo que hace nadie, tenemos que empezar poco a poco con ejercicio básicos que iremos perfeccionando y aumentando en intensidad. Las cargas más pesadas ya irán llegando con el tiempo, lo importante es sacar el máximo partido a cada sesión siguiendo las rutinas establecidas por el monitor y cumpliendo siempre una buena y escrupulosa técnica de ejecución que hará que no caigamos en futuros problemas o lesiones.

No te despistes y pierdas tiempo charlando con el amigo de al lado, hemos venido a trabajar y tienes por delante una sesión de ejercicios esperándote para ser cumplidos.

5. Hazte con un equipamiento adecuado pero... ¡sin volverte loco!

Si no tienes ropa deportiva es el momento de agenciarte algo de vestuario y unas buenas zapatillas, con eso es más que suficiente. No hace falta que te gastes dinerales en ropas de marca, comienza por comprar lo que necesitas.
No olvides llevar en una bolsa todo lo necesario para ducharte tras el entreno: toalla, ropa de cambio, chanclas, geles... así como una toalla más pequeña para colocar en las máquinas y para el sudor.

6. Comienza una dieta saludable

Si por primera vez te propones cuidarte y seguir una dieta, es importante hacerlo de un modo controlado y sin caer los típicos errores de principiante

El complemento del ejercicio es sin duda la dieta. Los dos pilares deben de ir combinados para que el rumbo sea el correcto. Es el momento de limar esos malos hábitos alimenticios y empezar a comprender la importancia de aportar a tu cuerpo todos los nutrientes que necesita.

Concienciarse de llevar una dieta equilibrada, sin productos refinados, bollerías, fritos o grasas poco aconsejables, no solo te va a ayudar físicamente, si tu objetivo es bajar de peso, sino también te va a servir para mantener una salud sana.

7. Saltarte comidas o dejar de comer no significa dieta saludable...

Mucho cuidado con los deseos de bajar de peso, sobre todo tras las Navidades, y hacer una "autodieta locura". Saltarse comida o dejar de comer drásticamente solo nos va a conducir a no proporcionar al cuerpo lo que necesita y a ralentizar nuestro metabolismo para acabar, precisamente, con un efecto rebote.

¡Fuera miedos y... a por ello!

Imágenes | iStockPhotos
En Vitónica | Si por primera vez te propones adelgazar, no caigas en errores de principiante

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