El peligro de realizar rotaciones de tronco con bastón

Muchos son los errores que cometemos habitualmente en el gimnasio, y es que o por falta de conocimiento o por realizar rutinas mecánicamente sin pensar en lo que hacemos solemos incurrir en fallos que pueden perjudicar a nuestro cuerpo. Un ejemplo de esto son las rotaciones de tronco con bastón.

Este ejercicio representa un mito en sí mismo, y es que hay mucha gente que piensa que es ideal para reducir grasa del abdomen, y otros muchos que lo utilizan para calentar todo el tren superior del cuerpo antes de realizar el ejercicio. Nada más lejos de la realidad, y es que detrás de este ejercicio, habitual para muchos de los que asistimos al gimnasio, se esconcen una serie de consecuencias nefastas para nuestra columna.

Es un ejercicio que fuerza a la zona lumbar, y es que esta parte del cuerpo no está preparada genéticamente para rotar tanto como nosotros queremos que lo haga con este ejercicio. Concretamente es una parte del cuerpo que solamente tiene una rotación estimada de 5 grados. Con este ejercicio lo que conseguimos es forzar las vértebras lumbares por medio de movimientos bruscos que pueden acabar en una lesión y en un deterioro progresivo de la zona.

A esta falta de movilidad propia hay que unir la limitación de movimientos impuesta por los ligamentos que se localizan en esta zona, y es que las dos últimas vértebras lumbares están sujetas fuertemente por ligamentos, de forma que se impide su movilidad. Lo que hace esto es que todo el movimiento se concentre en la tercera vértebra mientras realizamos las rotaciones, consiguiendo dañarla poco a poco.

Pero mientras realizamos este ejercicio no solamente forzamos la zona lumbar para que se mueva, sino que lo mismo hacemos con la pelvis, aunque lo contrario, y es que la obligamos a mantenerse quieta e inmóvil para, según pensamos, maximizar los resultados de este ejercicio. Esta inmovilización lo único que consigue es agravar el problema y los efectos que el ejercicio puede tener en nuestra columna, ya que si no movemos la pelvis aumenta aún más la presión que se ejerce sobre las vértebras lumbares.

Esta presión es la culpable de causar lesiones en los discos intervertebrales, pudiendo causarnos hernias discales. Como sabemos, la función de estos discos colocados entre las vértebras es la de amortiguar la presión que aguanta la columna y evitar daños en las vértebras. Pero cuando hacemos en ellos una presión inadecuada, como es el caso, podemos dañarlos y lesionarlos produciendo trastornos fatales para la salud de la columna.

Es importante que desterremos este ejercicio de nuestras rutinas, y es que es una práctica nada recomendable si lo que queremos es mantener una buena salud vertebral. Además, no está demostrado que cause los efectos que nos prometen, y si así fuera, pesa mal el daño que nos causa que el beneficio que nos va a proporcionar, ya que para conseguir reducir grasa del abdomen o calentar el tronco existen otros métodos más sanos.

Vía | Portalfitness Imagen | Gettyimages / autor Adam Gault

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