Los cocineros lo tienen claro: "Para que las pechugas de pollo queden jugosas, prepara una salsa con caldo y un poco de tapioca"

Pechuga De Pollo Salsa

La pechuga es una de las carnes más fáciles de incorporar a una dieta rica en proteínas, pero también una de las que peor perdona un exceso de cocción

Redacción Vitónica

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Cuando buscamos una comida sencilla que tenga una buena cantidad de proteínas, la pechuga de pollo suele ser una de las primeras que ronda nuestra mente, pero su problema es que unos minutos de más pueden convertir esta solución en una carne seca y poco apetecible. De esta forma, aunque cocinarla con cuidado importa, acompañarla de una salsa también puede modificar mucho el resultado.

Dani García y Jesús Sánchez prepararon en Hacer de comer, el programa de RTVE, una versión rellena que se apoya en 200 ml de caldo de pollo y tapioca para conseguir una salsa con cuerpo. Lo más llamativo de esta son los ingredientes que utilizaron, ya que aprovechan elementos como ocho gramos de este espesante, queso picón, cebolla y, para rematar, un poco de brandy.

La salsa puede cambiar por completo una pechuga de pollo

Lo primero que hay que hacer es pochar la cebolla y añadir el caldo y el brandy poco después. Cuando el líquido empieza a hervir, se incorpora la tapioca y se deja cocinar durante unos minutos para terminar añadiendo el queso y luego triturar todo hasta conseguir una salsa fina que acompaña a la carne sin necesidad de añadir grandes cantidades de grasa.

El otro punto importante es la cocción y la forma de manipular las pechugas. En la receta de RTVE las pechugas se abren, se rellenan con puerro y champiñones y se enrollan antes de cocerlas durante unos 15 minutos, un paso importantísimo para otorgar aún más sabor. De hecho, los cocineros también dejan reposar la carne antes de cortarla con la intención de evitar manipularla nada más salir del fuego.

Si quieres aprovechar la idea en tu propia casa, lo mejor de todo es que no hace falta reproducir toda la receta. Un caldo de pollo o de verduras puede servir como base para una salsa ligera y, al mismo tiempo, una pequeña cantidad de maicena disuelta en agua fría sustituye a la tapioca si no la tienes a mano o no sabes dónde comprarla.

Con solo un par de ingredientes, una pechuga a la plancha pasa de ser una comida monótona a un plato mucho más agradable. Así, el truco va más allá de esconder una carne seca bajo litros de salsa, ya que se apoya en controlar la cocción para utilizar después tanto el caldo como el espesante de cara a aportar la jugosidad y el sabor necesarios.

Foto | Joe Boshra (Unsplash)

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