
Hay mañanas en las que solo quieres salir de casa sin pensar en nada. Para esas mañanas sirve un truco de belleza que contó Carlota Casiraghi hace años y se hace nada más lavarte la cara.
La hija de Carolina de Mónaco y nieta de Grace Kelly, cumplió 40 años en agosto. De ella se habla sobre todo por su estilo, pero uno de sus consejos de belleza más útiles es de andar por casa.
Lo contó en 2014 en una entrevista para Glamour, cuando era imagen de Gucci Cosmetics. Así arranca su mañana: “Lo primero que hago es rociar mi rostro con una bruma facial superrefrescante. Utilizo marcas como Avène y La Roche-Posay”, explicaba. Y luego viene el paso que no se salta: “Aplico una crema hidratante justo a continuación, cuando la piel aún está húmeda, para retener la hidratación”. Es decir, bruma y crema casi van en un mismo gesto, sin esperar a que la primera se seque del todo. Ahí está todo el truco: la crema se pone con la piel todavía húmeda.
Los dermatólogos lo avalan
Si extiendes la crema con algo de agua en la piel, esa agua queda bajo la capa hidratante y tarda más en evaporarse. La Academia Española de Dermatología y Venereología, en sus consejos para pieles con eczema, aconseja retirar el exceso de agua con una toalla, sin frotar, y aplicar la hidratante cuando la piel todavía conserva algo de humedad. Además, tanto el servicio público de salud británico como la Academia Americana de Dermatología explican que los emolientes forman una película protectora que ayuda a retener la humedad de la piel.
Ahora bien, conviene ir con calma. La famosa “regla de los tres minutos” (poner la hidratante en los tres minutos siguientes a lavarse) nace de las pautas para la dermatitis atópica, y la evidencia que hay detrás es más modesta de lo que parece.
Lo que sí está claro es que hidratar la piel después de un baño tiene beneficios en nuestra piel. Un pequeño estudio de 2009 en la revista Pediatric Dermatology, con diez participantes concluyó que bañarse sin aplicar hidratante después podría comprometer la hidratación de la piel en casos de dermatitis atópica.
Otro trabajo, publicado en el Journal of Cosmetic Dermatology, midió que aplicar la hidratante justo después del baño aumentaba el agua de la capa más superficial de la pie, frenando así la evaporación.
Traducido a la vida real: la clave no es clavar el minuto, sino no dejar la piel desnuda después de lavarla. Ponerte la crema con la piel húmeda encaja con lo que recomiendan los dermatólogos y no te cuesta nada.
La bruma ni siquiera es imprescindible. Si no tienes, vale el agua del lavabo: sécate a toquecitos con la toalla, sin frotar, y échate la crema antes de que se seque del todo. Eso sí, con la cara chorreando la crema resbala y se diluye, así que busca la piel húmeda, no empapada. Qué productos usar ya depende de lo que necesite tu piel.
Foto | Gtres
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