Cuando pensamos comemos más

A todos nos ha pasado alguna vez que después de estudiar, estar concentrados en algo o pensando demasiado tenemos más hambre. Es una sensación habitual, y es que puede ser que pensar mucho nos haga comer más.

Según un estudio realizado por la Universidad Laval de Quebec en Canadá, esto sería cierto, y es que la pensar mucho desencadena una actividad cerebral que nos hace ingerir más alimento. No es que sea simplemente una falacia como mucha gente piensa, sino que va más allá, y es que se trata de una reacción orgánica que tiene su por qué y en Vitónica lo vamos a explicar detenidamente.

Siempre se ha dicho que estudiar da hambre, pero a pesar de ser una afirmación popular casi nadie había reparado en averiguar los motivos por los que esto sucede, ha sido en la Universidad de Laval donde algunos de sus investigadores han llegado a esta conclusión tras examinar las reacciones de varios estudiantes que después de pasar horas estudiando y trabajando con la cabeza han ingerido más alimento que de lo normal.

No es que este hecho sea fruto del aburrimiento, sino que tiene una explicación lógica que debemos tener en cuenta, y es que el cerebro cuando tiene una actividad alta consume más alimento que normalmente. Sucede lo mismo que con cualquier parte de nuestro cuerpo, y es que a mayor esfuerzo más consumo de energía. Aunque sí que es cierto que en el caso del cerebro es un tanto diferente.

El consumo de energía que éste hace siempre va a proceder de la glucosa exclusivamente, pero de la que ingerimos a través de la comida o de las células musculares, pero en ningún caso de la grasa almacenada. Por este motivo la actividad intelectual a pesar de consumir glucosa no nos adelgaza, ya que no aprovecha las reservas que tiene el cuerpo que son para los músculos. Este hecho hace que la necesidad de alimento sea mayor para conseguir ese aporte extra de glucosa que requerimos para el cerebro.

Los alimentos ricos en azúcares y grasas son los que nuestro cuerpo nos va a demandar ya que es de los que obtendremos la glucosa inmediatamente. Es importante que reparemos en esto y no nos pasemos con los alimentos que ingerimos, pues sí que es cierto que tenemos que dotar al cerebro de energía, pero no por ello hay que empeorar nuestra salud con alimentos que apenas nos aportan nutrientes y solamente nos dan calorías vacías.

Los hidratos de carbono procedentes de cereales integrales pueden ser la mejor manera de nutrir al cerebro y saciar el hambre que va a producir en él una elevada actividad intelectual. A partir de ahora cuando pensemos demasiado tenemos que poner cuidado a lo que comemos y no dejarnos guiar por el impulso de comer alimentos ricos en azúcares porque pensamos que es lo que requiere el cuerpo en ese momento.

Vía | Taringa
Imagen | SXC

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