
Hay noches en las que el cuerpo pide cama y la cabeza sigue repasando la lista de tareas pendientes. Prepararse una manzanilla es uno de esos gestos sencillos que asociamos con bajar el ritmo.
El médico William Arias reivindicó esta infusión en sus redes sociales: "La manzanilla no es solo una bebida de abuelitas, es una herramienta poderosa que la ciencia respalda como aliada para mejorar la calidad del sueño". Y plantea una pregunta bastante práctica: ¿qué podemos esperar de esa taza antes de acostarnos? Hay resultados que invitan a estudiarla, pero sentir que dormimos mejor y tratar un insomnio son cosas diferentes.
Qué ha encontrado la ciencia sobre la manzanilla y el sueño
Una revisión de varios estudios sobre manzanilla y descanso, publicada en 2024, reunió diez trabajos con 772 participantes. La revisión encontró mejoras en la calidad del sueño evaluada con cuestionarios y señales favorables en algunos estudios sobre la facilidad para dormirse y los despertares pero no mostró una mejora clara en las horas de sueño o en cómo se encontraban los participantes durante el día.
Los resultados variaban mucho y buena parte de los trabajos tenía problemas metodológicos. Además, mezclaban infusiones, cápsulas, gotas y otras preparaciones. Esos datos no permiten garantizar qué notarás con una taza en casa, ni establecer una cantidad o un horario que funcione para todo el mundo, pero al menos sí que parece indicar algún tipo de mejoría.
Sí hay investigaciones exclusivamente con infusión, pero en condiciones muy particulares. En un ensayo con 80 mujeres en posparto que dormían mal, un grupo tomó manzanilla durante dos semanas y otro recibió los cuidados habituales, sin una bebida placebo. Al terminar, las mujeres que la habían tomado mejoraron en un apartado del cuestionario relacionado con los síntomas físicos que dificultaban el sueño. En la evaluación de la cuarta semana, las diferencias entre los grupos ya no se mantenían. Es una señal interesante, aunque limitada a esa población y a ese plazo.
Volviendo al mensaje del doctor Arias , llama la atención la mención a la apigenina, un compuesto presente en la manzanilla cuya interacción con receptores relacionados con la relajación se ha explorado en investigaciones de laboratorio y en animales. Eso ayuda a investigar cómo podría actuar, pero hasta ahora no ha demostrado que la infusión funcione como un medicamento para dormir.
Además, la Guía Europea de insomnio no recomienda los tratamientos con plantas para el insomnio por falta de evidencia suficiente. Los estudios, por tanto, ofrecen una imagen más prudente.
Cómo darle un sitio en la rutina de noche
Si te gusta la manzanilla, puedes disfrutarla como parte de un rato tranquilo antes de acostarte. Eso sí, si tomas anticoagulantes, estás embarazada o estás dando el pecho, es recomendable consultar con tu médico o farmacéutico antes de utilizarla con fines medicinales. Las precauciones dependen de la preparación ya que una infusión y un extracto concentrado no son lo mismo.
Lo que sí respalda la ciencia es mantener horarios regulares, evitar la cafeína cerca de acostarte y reservar un rato para relajarse sin pantallas. Y si con eso, dormir mal se repite y afecta a tus actividades durante el día, merece una consulta.
Referencias
- Kazemi y colaboradores (2024). Revisión y metaanálisis sobre manzanilla y sueño. Complementary Therapies in Medicine, 84, 103071.
- Chang y Chen (2016). Ensayo con infusión de manzanilla en mujeres en posparto. Journal of Advanced Nursing, 72(2), 306-315.
- Riemann y colaboradores (2023). Guía europea para el diagnóstico y tratamiento del insomnio. Journal of Sleep Research, 32(6), e14035.
- Viola y colaboradores (1995). Investigación sobre apigenina y receptores benzodiacepínicos. Planta Medica, 61(3), 213-216. Trabajo de laboratorio y en animales.
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