Ansiedad y atracones: necesitas algo más que autocontrol para ponerles fin

Algunos de nosotros podemos presentar de manera habitual - u ocasional - una mala relación con la comida. En ocasiones, en momentos puntuales de estrés y ansiedad, podemos canalizar este estrés por medio de los alimentos, comer casi compulsivamente e, incluso, caer en los atracones. 

Para otras personas, el hambre emocional no solo ocurre de manera puntual, sino que se trata de una estrategia habitual que les lleva a sentir, incluso, un gran sufrimiento. Uno de los síntomas de este tipo de alimentación es que perdemos cierto autocontrol, por lo que necesitamos algo más que eso para superarlo. 

Cómo ponerle fin a los atracones

Lo primero que debemos conseguir es ser capaces de reconocer que nos damos atracones por causa de la ansiedad y que nos alimentamos en base a hambre emocional. Además, debemos ser capaces de reconocer si es algo que hacemos de manera puntual o si ya lo tenemos instalado como un comportamiento y estrategia habitual

Aprender técnicas de relajación

En numerosas ocasiones, los atracones responden a momentos de estrés y ansiedad que no somos capaces de controlar y para los que no tenemos más herramientas resultan una estrategia de respuesta que nos facilita, puntualmente, liberarnos de esa sensación. Sin embargo, no es una estrategia adaptativa. 

Por ello, tendremos que buscar otras estrategias más adecuadas que nos ayuden a manejar el estrés y la ansiedad, sin acabar cayendo en atracones y patrones de alimentación poco adecuados. Lo más apropiado es que acudamos a un profesional de la salud mental para que nos indique las que mejor nos vendrán a nosotros. 

En cualquier caso, existen algunas muy utilizadas, como la relajación de Jacobson, la imaginación guiada o algunas técnicas de respiración como la diafragmática o la relajación rápida. Cuanto más practiquemos y manejemos estas técnicas, más sencillo será que ante una situación de estrés no nos sintamos tan tentados de darnos un atracón. 

Alejar de nuestra casa y de nosotros los alimentos de riesgo

La realidad es que, cuando nos damos un atracón, lo más factible es que no lo hagamos de verduras y fruta, sino de alimentos poco saludables, bollería, dulces, etc. Si somos conscientes de que, en ocasiones, acudimos a ciertos tipos de alimentos como consuelo ante emociones negativas o que nos sobrepasan, es buena idea no disponer de esos alimentos en casa

En general, tendemos a comer lo que tenemos en casa. Y es verdad que en ese momento podemos salir de casa para comprarlo, pero el tiempo que tardamos en salir - el esfuerzo que supone - y el tiempo dedicado a llegar hasta la tienda nos da espacio para calmarnos, para poner en marcha otras estrategias más adecuadas y para ser conscientes de que podemos parar. 

Buscar elementos de distracción

Otra de las estrategias que puedes ayudarnos cuando nos encontramos frente al riesgo de ir a darnos un atracón es la de buscar distracciones. Lo ideal es que estas distracciones sean saludables, de modo que nos ayuden a ocupar nuestros pensamientos con elementos saludables y adecuados. 

Entre estas estrategias pueden ser salir a hacer deporte cuando notamos el estrés y el deseo de darnos el atracón, quedar con nuestros amigos o familiares para llevar a cabo actividades de socialización - preferiblemente en sitios que nos mantengan lejos de comida - o dedicarnos a nuestro hobby favorito. 

Acudir a un profesional de la salud mental

Aunque lo indiquemos de último, la realidad es que esta es la primera y más importante de todas las cosas que podemos hacer para intentar poner fin a los atracones por ansiedad o estrés. 

Acudir a un profesional de la salud mental no solo nos ayudará a conocer los motivos exactos por los que acudimos a los alimentos como estrategia, sino que nos facilitará herramientas adecuadas para evitarlo. Este profesional nos enseñará a seguir de forma adecuada las herramientas antes mencionadas. 

Y, además, nos pondrá un plan y un programa adecuado para nosotros, implementando estrategias y herramientas más adaptativas poco a poco, en base a nuestras necesidades personales y nuestros avances. Ante este tipo de situaciones, nuestra mejor alternativa es pedir ayuda a profesionales que puedan guiarnos y ayudarnos de la manera más adecuada. 

Imágenes  |  Unsplash, Pixabay

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