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Los trastornos del sueño

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Siestecita

Los trastornos del sueño son tan antiguos como el hombre y están muy extendidos entre la población. La mayoría de las personas hemos experimentado alguna vez a lo largo de nuestra vida algunos como el insomnio. Sin embargo, se ha demostrado que el dormir es una actividad absolutamente necesaria para el ser humano. Por lo tanto, debemos tener claro que dormir bien es, además de placentero, una cuestión de salud.

Lo que más nos ha sorprendido es enterarnos de que aunque el insomnio, las pesadillas, el sonambulismo son los primeros a los que se hace referencia, existen más de cien tipos de trastornos del sueño.

Agrupamos estos trastornos en cuatro categorías.

  • Insomnio o problemas para conciliar el sueño y/o para permanecer dormido (los más frecuentes)
  • Problemas para permanecer despierto durante el día
  • Problemas con el ritmo del sueño o para mantener un horario regular
  • Conductas o comportamientos inusuales que interrumpen el sueño

Las personas con somnolencia diurna suelen sentirse muy cansadas. Cuando estos síntomas no están ocasionados por falta de sueño, las causas pueden deberse a enfermedades o patologías que siempre debe diagnosticar un médico.

Cuando se trabaja de noche, por turnos, en horarios rotativos, y cuando se viaja cruzando distintas zonas horarias el desfase horario también suele causar problemas.

En una pesadilla, la persona que duerme tiene un mal sueño caracterizado por sentimientos de temor o angustia, que puede llegar a despertarle.

Los problemas más frecuentes se producen durante los sueños cortos del principio de la noche, y son episodios que suelen durar de diez a veinte minutos, luego nos volvemos a dormir, y muchas veces no recordamos nada al día siguiente. Las pesadillas son más comunes en las primeras horas de la mañana

El sonambulismo en personas adultas puede variar de unos segundos a más de treinta minutos. Si no se les perturba, los sonámbulos regresan solos a sus camas y siguen durmiendo (aunque también pueden quedarse dormidos en cualquier parte). Algunas personas creen que no se debe despertar a un sonámbulo. Pero los sonámbulos se pueden lesionar al tropezar, así que en ocasiones es mejor despertarles. Rara vez se mostrarán agresivos, aunque si confundidos y desorientados cuando se les despierte.

Fish out of water

El insomnio

Las quejas más comunes entre las personas con insomnio son la dificultad a la hora de conciliar el sueño cuando se meten en la cama; el despertarse varias veces durante la noche, lo que les hace sentirse muy cansados y quedarse dormidos durante el día. Es como un círculo vicioso, porque cuanto más se obsesionan, mayor es su sensación de frustración y más difícil les resulta conciliar un sueño sosegado que les permita realizar sus actividades diarias sin problemas.

Adquirir malos hábitos del sueño durante la infancia puede afectar a nuestros comportamientos del sueño como adultos. Si queremos cambiar de estilo de vida hemos de adquirir lo que se ha dado en llamar una higiene del sueño que pasa por procurar evitar acostarnos cada noche a una hora diferente; dormir la siesta; pasar demasiado tiempo en la cama mientras se está despierto viendo la televisión, trabajando con el ordenador portátil o con el móvil; y no hacer nada de ejercicio.

Es muy importante que también tengamos en cuenta que los patrones de sueño tienden a cambiar con la edad. Muchas personas mayores se quejan de que con la edad les cuesta dormir por las noches, que se despiertan con más frecuencia. En realidad, duermen el mismo número de horas, sólo que más repartidas a lo largo del día.

No todas las personas tienen las mismas necesidades. Es importante recordar que no todo el mundo necesita dormir ocho horas cada noche. Para algunas personas, seis horas serán más que suficientes. Otras, en cambio, para sentirse bien necesitan dormir diez horas como mínimo.

Recordar que factores como el ambiente, la alimentación y el ejercicio físico son determinantes en la higiene de sueño.

Fotos | Timothy Krause, Fish out of water

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