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Un baño o ducha con agua caliente ayuda a dormir bien

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Bob Peters

Al llegar a casa, después de un largo día en el trabajo, todos soñamos con poder sumergirnos en una enorme bañera de hidromasaje llena de aceites esenciales, que nos ayuden a relajarnos del mundanal ruido, consiguiendo que podamos aparcar – aunque sólo sean durante veinte minutos -, todas nuestras preocupaciones.

Porque, el cuarto de baño ha dejado de ser una estancia de aseo personal para convertirse en un oasis de relajación, en un lugar donde poder disfrutar de todos nuestros sentidos, y cuidar de nuestro cuerpo y de nuestra mente.

Las sales y los aceites esenciales resultan vitales a la hora de actuar sobre nuestro estado de ánimo. Por un lado, sus moléculas penetran en nuestra piel para que esta pueda aprovechar todas sus propiedades antibacterianas, destoxificantes, relajantes, y energizantes; pero sus composiciones olfativas también actúan sobre nuestro bienestar, favoreciendo el descanso nocturno.

No siempre tenemos tiempo

De regreso al hogar, lo más probable es que tengamos que ocuparnos de nuestros hijos, de sus deberes, de sus baños, de preparar la cena y de acostarlos. Para cuando queramos darnos cuenta, estaremos tan cansados que lo único que desearemos será poder meternos en la cama para descansar.

En ocasiones, estamos tan agotados, física y mentalmente, que nos cuesta conciliar el sueño. Cuando esto ocurra, lo mejor es no forzar la situación. Levantarnos y dejar correr el agua en la bañera porque, ¿hay algo mejor en el mundo que regalarse a uno mismo auténticos instantes de placer?

El momento del baño debería de ser sagrado. Liberarse de las tensiones del día resulta clave para poder descansar. Para lograrlo, lo mejor es bañarse con agua tibia, a unos 28°C. Y, como os decíamos al principio, no permanececer en el agua más de veinte minutos.

El agua caliente logra una maravillosa relajación muscular, que puede ayudar también a aliviar algunas contracturas. Las sales de baño ayudan a que, en poco minutos, los músculos recuperen su flexibilidad. Hay quien dice que si, además, se añaden unas gotas de vinagre, el efecto se nota aún más.

Esa fusión de mente y cuerpo a través de las sensaciones proporcionadas por una música ambiental suave y agradable, las velas y los aromas de esencias serán capaces de propiciar una gran relajación física y mental. Bañarse por la noche, antes de meterse en la cama, facilita una auténtica sensación de bienestar y un descanso reparador.

Shannon Kringen

Beneficios de una buena ducha

Una buena ducha proporciona placer y bienestar de forma inmediata, pues no sólo nos limpia el cuerpo sino que también elimina todo lo que hemos ido acumulando a lo largo del día (tensiones, disgustos, contaminación medioambiental), lo que beneficia a la salud emocional.

El agua tibia es la mejor aliada contra el dolor de piernas y la fatiga mental. Si practicas el yoga para relajarte y dormir mejor, lo ideal es que antes te des una buena ducha para que tu estado mental esté más sereno y receptivo. Numerosos estudios han demostrado que el agua a presión sobre la cabeza activa una zona del cerebro que produce la noradrenalina, una sustancia que nos ayuda a combatir la depresión.

Si no eres demasiado friolero, una ducha tirando a fría (24°C) te permitirá reactivar la circulación, y tonificar la piel y los músculos. Al excitarse, la corriente sanguínea vigoriza los vasos sanguíneos y fortalece la capa superior del cuero cabelludo, previniendo la calvicie. Un chorro de agua fría en los pies también consigue que las venas se contraigan acelerando el metabolismo, lo que ayuda a eliminar toxinas y grasas.

Para meterse en la cama, lo mejor es abrir la ducha y dejar que corra el agua, a unos 29°C, para que el ambiente del cuarto de baño se vaya llenando de vapor. De esta forma, nuestros músculos se irán relajando y la tensión irá despareciendo poco a poco.

Ducha caliente vs ducha fría

Sobre este punto es muy difícil ponerse de acuerdo. En estos casos, la experiencia es un grado. Ducharse siempre es aconsejable, tanto a primera hora de la mañana como por la noche, pero los efectos que produce sobre el organismo son diferentes. Algunos aseguran que la ducha caliente suele provocar una reacción inversa, con una bajada de temperatura que favorece un sueño reparador. Otros, en cambio, aseguran tomar duchas calientes para luchar contra el sueño. ¡Para gustos los colores!

Lo que está más que demostrado es que todo el mundo se siente mejor después de una buena limpieza. No hay nada más placentero en este mundo que meterse recién duchado o bañado en una cama de sábanas limpias y perfumadas. Si, además estas son de lino, ¡entonces sí que podemos predecir un feliz descanso!

Fotos | Shannon Kringen, Bob Peters

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