La presión por no cumplir los objetivos marcados en las pulseras cuantificadoras puede generar ansiedad: así podemos afrontarla

Desde que llegaron al mercado, las pulseras cuantificadoras y los relojes deportivos nos han ido cambiando la vida. No son pocas las personas que se han hecho con una para ayudarse a moverse más, a controlar el número de calorías que quemaban al día, para avanzar en su vida deportiva o para llevar un buen control de su sueño.

Sin embargo, estos días puede estar ocurriendo que esas características que en nuestro día a día normal nos ayudan a cuidar nuestra salud, estos días nos estén generando cierto estrés o presión. Para algunas personas, el hecho de no poder llegar a las metas establecidas por ellos mismos puede resultar un agobio más que se suma al propio de la situación que estamos viviendo.

Cuando la monitorización de nuestra actividad no es motivadora, sino paralizante

En general, ponernos metas - tanto con ayuda de este tipo de pulsera como por nosotros mismos - y tener recordatorios periódicos de cómo vamos evolucionando día a día con estas metas y objetivos, puede resultar de lo más motivante. Sin embargo, no siempre es así.

Hace uno meses, una investigación publicada por el Journal of Clinical Sleep Medicine, encontró que para algunas personas el hecho de tener un control diario de su sueño y unas metas que cumplir, podía ser contraproducente. Es decir, afectaría a la calidad y cantidad del sueño de estas personas. En parte porque generaba cierta fijación excesiva que podía derivar en ansiedad y estrés por la presión de tener que dormir bien.

Se trata de una investigación observacional y no existen, por el momento, muchas más investigaciones al respecto. Pero sí puede darnos una idea de lo que podría estar pasando estos días en los que no llegamos a nuestros objetivos: de horas de sueño, de pasos dados o de calorías quemadas.

Cómo podemos aliviar esta presión y la ansiedad que nos genera

Adaptar nuestra metas a la situación actuál

La realidad actual es que no estamos en una situación normal y, por tanto, es más que probable que nuestras posibilidades no sean las mismas que antes del confinamiento. Si hemos tenido que adaptar nuestra forma de vida a esta nueva realidad, también tendremos que adaptar las objetivos deportivos que nos hemos marcado.

El número de pasos diarios que podamos dar, de manera realista, probablemente no sea el mismo. En parte porque no tengamos espacio, pero también porque no tengamos ganas o tiempo - si estamos trabajando - y no pasa nada.

Lo mismo ocurrirá con el número de calorías quemadas o con las horas de sueño. Por mucho que hagamos deporte, las posibilidades de movernos son menores - y si tenemos algo de ansiedad es posible que comamos más calorías - y esto afectará a nuestra quema. En lo que al sueño se refiere, la situación actual provoca cierto estrés, ansiedad e incertidumbre y muchos de nosotros estamos durmiendo peor. Los objetivos, por tanto, no pueden ser los mismos porque la situación no es la misma.

Podemos adaptarlos a nuestra realidad del momento - reduciendo el objetivo de pasos o calorías, por ejemplo - si no queremos quitarnos el reloj del todo. Además, hay que tener presente que esta situación no va a durar para siempre. Ya sea porque nos vayamos adaptando a esta situación y encontrando nuevas estrategias para recuperar la actividad anterior, o porque  vayamos recuperando la vida normal, poco a poco podremos ir volviendo a cambiar esos objetivos y aumentándolos.

Mantener rutinas similares a las que tuviéramos antes

Que tengamos que cambiar nuestra forma de vida no quiere decir que no podamos hacer absolutamente nada y tengamos que renunciar a nuestros objetivos de salud y deportivas. Igual que con los objetivos, lo que tendremos que hacer con nuestras rutinas es adaptarlas.

Cada uno de nosotros tendrá unas circunstancias diferentes, pero en base a ella, intentaremos mantener algunas rutinas. Si antes salíamos a pasear, tal vez ahora podemos dar pasos por casa. Podemos intentar mantener la rutina de sueño que tuviéramos (dejar de usar pantallas una hora antes de dormir, no tomar alimentos con cafeína, mantener un ambiente cómodo para el sueño, etc.), y seguir cuidando nuestra alimentación en la medida que podamos.

De esta manera no pasaremos de todo a nada durante este tiempo y sentiremos que seguimos teniendo cierto control.

Apreciar lo que estamos haciendo bien

La presión o la ansiedad en este caso puede provenir de la sensación de no estar cumpliendo con lo que tenemos que hacer. En este caso, los objetivos que nos hayamos puesto con la pulsera de actividad. Por ello, es importante enfocarnos en las cosas que sí estamos haciendo y que estamos haciendo bien.

En esta situación actual, lo más importante es cuidar nuestra salud y la salud de los demás. Lo que estamos haciendo bien - aunque afecte a nuestros objetivos deportivos - es no salir de casa excepto para lo imprescindible, respetar las medidas de seguridad, evitar el contacto con otras personas, etc. Saber esto y apreciar lo bien que lo estemos haciendo, aunque afecte a otros aspectos de nuestras vidas, es un motivo de logro.

Evitar la comparación con otras personas

Una de las opciones que dan las pulseras de actividad y smartwatch es la de compartir nuestros logros, rendimiento, etc., con otras personas. Esto, en una situación normal, puede resultar motivador. Sin embargo, estos días, ver que otra persona sí alcanza sus objetivos y tú no, puede crear más presión y ansiedad.

Durante estos días, tal vez sea recomendable desactivar esta opción. Cada uno de nosotros tenemos una situación diferente en este momento. Tanto de recursos (tamaño de la casa, acceso a terreno o a una terraza, material en casa, etc.), una situación laboral diferente (teniendo que ir a trabajar, teletrabajando o no trabajando en este momento) y una situación personal y de salud, tanto física como mental, diferente. Y esto a la hora de compartir los resultados y compararlos con los de los demás no se ve y puede generar presión.

Buscar nuevos objetivos que nos motiven

Quizás no podamos lograr o igualar los objetivos de actividad y de salud que hemos tenido hasta ahora, porque las circunstancias no lo permiten. Sin embargo, puede ser un buen momento para marcarnos otras metas que nos motiven y buscar cosas nuevas.

Ya sea aprender a cocinar, leer esos libros que teníamos pendientes, dedicar tiempo a cuidar nuestra salud mental - lo cual, a veces, implica parar -, probar nuevas actividades físicas, o pasar más tiempo de calidad con nuestras familias.

Ponernos estos pequeños objetivos e ir cumpliéndolos puede ayudarnos a motivarnos y sentirnos activos y capaces.

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Imágenes | Unsplash, iStock

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