La Vida Azul: el boicot a Alcampo por una campaña que de saludable tiene poco

Normalmente asociamos el hecho de llevar una dieta saludable solo al momento de ingerir la comida. Sin embargo, una dieta saludable comienza mucho antes: comienza con el proceso de toma de decisiones cuando estamos haciendo la compra. Por eso es tan importante que, como consumidores, recibamos la información correcta sobre los productos y alimentos que tenemos a nuestro alcance y además sepamos identificar cuáles son esos productos y alimentos que más nos convienen para llevar un estilo de vida sano.

La industria alimentaria y las grandes superficies no facilitan mucho esa tarea para el consumidor (al fin y al cabo, se trata de empresas a las que les interesa vender su producto, sea o no beneficioso para el consumidor) y así lo denunciaba ayer en Twitter e Instagram el nutricionista Carlos Ríos haciendo referencia a un folleto de venta de Alcampo en el que se marcan con una etiqueta azul los productos que "te ayudarán a comer mejor", según el propio supermercado.

Sorprendentemente, dentro de esta selección (que podéis ver en esta web) podemos encontrar productos como galletas, gominolas, cacaos solubles, productos de bollería industrial o incluso azúcar moreno: productos ultraprocesados que rara vez tienen cabida en una dieta saludable.

A fecha de hoy, 23 de enero, el nutricionista Carlos Ríos ha comenzado una campaña en redes con el hashtag #BoicotAlcampo a la que ya se han sumado otras grandes cuentas como sinazucar.org, en la que pide el boicot a este supermercado hasta que retiren su campaña La Vida Azul o, por lo menos, ofrezcan una respuesta a los consumidores.

Desde Alcampo explicaron que "el producto “azul” será aquel que, comparado con su misma categoría, ofrece un mejor valor nutricional basado únicamente en estos parámetros mencionados" (que son grasa saturada, sal, azúcares y proteína). Es decir, que del grupo de las gominolas, las que según los expertos de Alcampo tienen un mejor perfil nutricional son los ositos.

Nos hemos puesto en contacto con el equipo de Alcampo (Auchan) para saber un poco más sobre esta selección de productos "La Vida azul", y desde allí nos informan de que la Selección Azul es una propuesta al cliente para que pueda encontrar el mejor producto que responda por un lado a nuestros compromisos, en este caso por ejemplo que no contengan OGM, o no contengan aceite de palma y por otro, que ofrezca el mejor aporte nutricional dentro de una familia. Así mismo también nos indican que para llevar a cabo la selección, que se actualiza cada seis meses, han contado con especialistas en endocrinología, nutrición, medicina preventiva y salud pública y medicina del trabajo de distintos hospitales madrileños.

ACTUALIZACIÓN: esta misma mañana Alcampo ha realizado unas declaraciones vía redes sociales en las que piden disculpas por el malentendido que haya podido causar su campaña La Vida Azul y se comprometen a revisar la lista de productos contenidos en dicha campaña y a retirar los menos adecuados, así como a destacar los alimentos frescos y de temporada como una mejor opción para llevar una alimentación saludable.

El problema de basarnos solo en ingredientes y no ver el conjunto

Hace años parecía que la responsabilidad del aumento de la obesidad en la población mundial recaía sobre las grasas. Años después le pedimos cuentas a los azúcares añadidos. Es posible que dentro de poco encontremos otros responsables como el aceite de palma o el glutamato monosódico. Mientras tanto, muchos consumidores se sienten confundidos a la hora de comprar productos saludables o que les ayuden a llevar una dieta más saludable.

El problema aparece cuando solamente nos fijamos en un ingrediente de los que forman el producto o en un par de ellos, sin tener en cuenta el resto de la composición del producto o de nuestra alimentación.

Eliminar el azúcar de un ultraprocesado no lo convierte automáticamente en un producto saludable

Un ejemplo gráfico en el que se ve bien claro es el caso de los refrescos sin azúcar o "zero": nutricionalmente tienen un perfil mejor que la versión azucarada de esos mismos refrescos, ya que no contienen azúcares añadidos y contienen menos calorías. Pero ¿esto puede hacer que formen parte de una dieta saludable o que tengan cabida en nuestra alimentación diaria? La respuesta es no, ya que sigue siendo un producto ultraprocesado de consumo muy ocasional (o nulo), pero a los ojos de un consumidor inexperto puede parecer una mejor opción.

Lo vemos a diario en redes sociales, como ocurre por ejemplo con la cuenta de @sinazucar.org: si publica una imagen del contenido de azúcar de unas galletas, la pregunta que siempre sale por parte de muchos seguidores es "¿entonces qué galletas son menos malas?" en lugar de pensar qué alimentos saludables podemos consumir en lugar de las galletas (garbanzos, por ejemplo).

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La industria deja toda la responsabilidad en manos del consumidor

Hoy en día sabemos que el aumento de consumo de azúcares añadidos y de ultraprocesados es uno de los factores relacionados con el aumento de la obesidad (no olvidemos que se trata de una patología multifactorial y que otros factores como el sedentarismo también tienen su parte de culpa). La industria, como es industria y su finalidad es vender, los sigue produciendo y deja toda la responsabilidad en manos del consumidor.

Una de estas estrategias la podemos ver en los anuncios de ultraprocesados que remiten a webs como www.habitosdevidasaludables.com (podéis ver el listado de empresas adheridas a esta iniciativa aquí: todas productoras de ultraprocesados), o que al mismo tiempo que anuncian bollería, instan al consumidor a través de un mensaje prácticamente invisible que pasa a toda velocidad por la pantalla a comer cinco piezas de fruta al día.

Está claro que la decisión última siempre está en manos del consumidor, y eso no tiene por qué ser algo negativo, pero promover un ambiente obesogénico en todas partes (incluyendo escuelas y hospitales) y no preocuparse de la composición de los productos dejando toda la responsabilidad en manos del consumidor es ponerle las cosas muy difíciles.

¿Qué podemos hacer nosotros como consumidores?

La parte positiva de que toda la responsabilidad recaiga sobre nosotros es que tenemos la capacidad de decidir qué queremos y qué no queremos comprar. Y es que, como decíamos, una dieta saludable comienza en el carrito de la compra, y para poder realizar decisiones inteligentes lo primero que debemos hacer es estar informados.

Apostar por alimentos en lugar de productos procesados es la base de una alimentación sana: comprar más en el mercado (que además nos ofrece alimentos de proximidad y de temporada) y menos en el súper es una de las primeras medidas que podemos tomar a la hora de mejorar nuestra alimentación.

En el caso de comprar productos procesados (porque, ojo, no todos son malos), saber leer e interpretar las etiquetas nutricionales también puede ser de mucha ayuda. No nos referimos solamente a mirar si un producto en concreto contiene o no azúcar, sino a fijarnos en el listado de ingredientes y a evaluar si el producto en sí tiene cabida dentro de nuestra alimentación. Saber cómo leer etiquetas nutricionales (te enseñamos a hacerlo aquí) también nos ofrece la posibilidad de no guiarnos solo por los claims nutricionales que figuran a modo de publicidad en algunos productos.

Imágenes | iStock
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