
Entre las frutas cotidianas y consumidas habitualmente, siempre asociamos la naranja, el limón o el kiwi a vitamina C, sin embargo, hay otros frutos conocidos y accesibles por todos nosotros que nos pueden sorprender por su riqueza en ácido ascórbico.
Este es el caso de las grosellas negras, que constituyen un pequeño tesoro de vitamina C, ya que tienen más del triple de vitamina C que una naranja. Mientras ésta última fruta posee alrededor de 50mg de ácido ascórbico por cada 100 gramos, las grosellas negras poseen en promedio 170 mg de vitamina C por cada 100 gramos.




