
En el pasado mundial de rugby disputado en Francia, la marca neozelandesa Canterbury, presentó unas equipaciones que otorgaban de un efecto “ionizante” a los jugadorres que las portaban.
Esta tecnología, aumentaba el flujo sanguíneo de los deportistas que las vestían y que por tanto, mejoraban su rendimiento deportivo colocándoles en una posición de ventaja respecto a sus rivales.



