Compartir
Publicidad
Publicidad

¿Buscas un nuevo desafío? Prepara tu primera travesía en aguas abiertas

¿Buscas un nuevo desafío? Prepara tu primera travesía en aguas abiertas
Guardar
0 Comentarios
Publicidad
Publicidad

A la natación se la conoce como el deporte más completo. También se podría decir que es uno de los más solitarios, si lo comparamos con otros deportes individuales como el running o el ciclismo. La razón es que la natación no da lugar a la interacción mientras se bracea. Uno se encuentra consigo mismo en un entorno que no es el suyo.

Quizás sea esta una de las características que convierten a la natación en una actividad dura, donde la fortaleza mental adquiere un papel protagonista. Aguantar largas sesiones piscina arriba, piscina abajo no es algo para todo el mundo. Y si hablamos de nadar en aguas abiertas, entonces podemos estar refiriéndonos a un deporte prácticamente distinto al que se realiza en piscina.

Después de un tiempo haciendo largos, hay quien se plantea expandir su zona de entrenamiento y zambullirse en un entorno natural. Esto es precisamente lo que hicieron Celia, Marina, Nuria y Sara, cuatro chicas que, tras compartir horas de entrenamiento en la piscina y otras tantas compitiendo, decidieron dar el salto al mar.

Hoy se preparan para El Reto Brazadas de Vida por el que cruzarán a nado los 18 kilómetros que separan Formentera de Ibiza. Este desafío, apoyado por Sprinter, supone que estarán nadando durante seis horas, pero la causa merece la pena: recaudar fondos para la ONG Proactiva Open Arms —todos podemos colaborar aquí o comprando en Sprinter—, que se encarga de rescatar refugiados que viajan precariamente por mar, huyendo de conflictos bélicos y pobreza.

Este no es sólo un reto deportivo, para nosotras supone la posibilidad de hacer algo para contribuir a la sociedad que nos rodea. Nos ponemos en la situación por la que están pasando esas personas que de forma desesperada se lanzan al mar, para intentar salir de una situación que no han elegido, y eso nos llena de fuerza y motivación. Vamos a conseguir esas 10.800 brazadas entre todos.

Con ellas hemos hablado para saber cómo preparar la primera travesía, y lo cierto es que hay muchos factores a tener en cuenta para que la transición de la piscina a aguas abiertas se produzca con éxito.

De la piscina a las aguas abiertas

Resulta evidente que en el mar no tenemos una línea en el fondo que sirva de guía. Tampoco una pared que nos indique que debemos cambiar de trayecto. Por eso, desarrollar el sentido de la orientación es fundamental a la hora de entrenar para una travesía. “Saber orientarse es muy importante. Primero porque te da control de la situación; segundo porque no te desviarás del recorrido y te ahorrarás esos metros” nos cuentan las protagonistas de Brazadas de Vida.

Además, añaden una de las claves de este deporte: “hay que tenerle mucho respeto al mar. Nunca se debe nadar en solitario, tienes que ir como mínimo acompañado de otro nadador, o con un kayak, paddle boat…”. Y es que trabajar estas habilidades forma parte de la propia adaptación a un entorno natural y ajeno al nuestro. Un trabajo en el que es recomendable buscarse un compañero para nadar de forma segura.

"Nunca se debe nadar en solitario, tienes que ir como mínimo acompañado de otro nadador"

Cuando realizas una actividad en un entorno natural, estás a expensas de las condiciones del lugar. La marea puede cambiar, puede hacer más frío de lo esperado o incluso puedes encontrarte con cierta fauna en tu recorrido. La calma y la improvisación son las actitudes que un nadador de aguas abiertas ha de adoptar desde el momento en el que se mete en el agua.

En caso de que nades a favor de la corriente, puede que necesites modificar el nado a uno más largo y relajado, tratando de deslizarte por el agua para ahorrar energía y ser más eficiente. Además, con el objetivo de orientarte en todo momento, también deberás levantar la cabeza y modificar el patrón de respiración.

Todos estos consejos son útiles para cambiar la piscina por las aguas abiertas, sin embargo, hay quien puede sentir miedo a la hora de dar el paso y eso es normal. La buena noticia es que cualquier temor se puede superar con la práctica y gracias a una serie de técnicas.

Miedo a nadar en aguas abiertas

Nadador Con Neopreno Aguas Abiertas

Como decíamos, nadar en aguas abiertas podría ser la mejor forma de definir lo que es salir de la zona de confort. Lógicamente, el ser humano no es un animal acuático, y cualquier deporte que se plantee en este escenario requiere desarrollar una serie de aptitudes para desenvolverse en el agua de forma eficiente. Una buena estrategia para quitarnos el miedo a nadar en aguas abiertas está en elegir un entorno seguro y controlado.

Aún así hay que asumir que el mar se da el factor incertidumbre. “Alejarte de la orilla, estar en altamar, no ver más allá de tus narices, las olas se rompen en tu cara, no ver el final… Pero con la experiencia eso va desapareciendo y nadar en travesías organizadas y con otros compañeros da seguridad”, explica el equipo de nadadoras de Brazadas de Vida.

El deseo de nadar en aguas abiertas puede no ser suficiente para sobreponerse a los miedos. Hay que prestar atención a los temores que le invaden a uno y verlos como algo natural. Conocer el entorno, explorarlo poco a poco y ver cómo reaccionamos ante él son claves para ganar confianza en uno mismo. Una vez ganada esa seguridad, se estará preparado para afrontar una primera travesía.

Cuándo es recomendable (o no) meterse en aguas abiertas

Travesia En Aguas Abiertas

A diferencia de otros deportes, en la natación en aguas abiertas se han de dar una serie de condiciones para poder practicarlo. Unas dependerán de ti, como es el entrenar en compañía y hacer una valoración sincera sobre el estado físico del que partes, dado que no podrás parar y salir del agua cuando te sientas mal o no puedas continuar.

Otras condiciones son externas. Dependen del estado del mar y de la climatología. Hay que tener en cuenta la temperatura del agua, ya que entrenar en aguas muy frías es tan perjudicial como hacerlo en aguas calientes.

Entrenar en aguas muy frías es tan perjudicial como hacerlo en aguas calientes

Cuando nos metemos en aguas frías, los vasos sanguíneos se ensanchan para aumentar el torrente de sangre con el objetivo de que llegue a todo el cuerpo y aumente su temperatura. Pero una exposición prolongada a bajas temperaturas nos conduce al efecto contrario, una contracción de los vasos sanguíneos que puede dañar los órganos y entrar en estado de hipotermia. De ahí que los nadadores de aguas abiertas se equipen de un neopreno cuyo grosor va en función de la zona donde entrenan.

En cambio, si se pretende nadar en aguas calientes, el cuerpo comenzará a sudar rápidamente hasta dar paso a un proceso de deshidratación. Podría llegar el punto en el que el nadador se sienta agotado y fatigado, por lo que tendrá que suspender el entrenamiento antes de que la pérdida de agua le cause problemas de movilidad muscular.

El calentamiento, clave para meterse en un entorno natural

Mujer Entrando Aguas Abiertas

Si bien es cierto que el calentamiento es clave para evitar lesiones y rendir más en cualquier deporte, en este caso es más fundamental si cabe debido al cambio de temperatura que va a sufrir el cuerpo en el momento en el que toque el agua.

Por ello, puedes empezar el calentamiento fuera del agua, incidiendo en las articulaciones del tronco superior y sin olvidar la parte del cuello, ya que trabajarás sobre ella cada vez que levantes la mirada durante el nado.

Un buen calentamiento va de menos a más, aumenta el ritmo cardiaco, oxigena los músculos y los prepara para la actividad que va a realizar. Sin embargo, también conviene preparar sensaciones y si es posible, mojar las extremidades, así como la cara para ir poco a poco habituando al cuerpo.

Es recomendable que en los momentos previos a un entrenamiento en aguas abiertas se beba abundante agua, sobre todo si la sesión va a durar más de una hora. De hecho, desde Brazadas de Vida también recomiendan avituallar mientras se está nadando. Y es que aunque no notemos la pérdida de agua a través del sudor, esta sí se produce.

Cómo entrenar para tu primera travesía

Entrenamiento Travesia Aguas Abiertas

Todo cambia al nadar en aguas abiertas. El simple hecho de que los elementos que componen el entorno sean diferentes y estén constantemente cambiando exige que debamos adaptar las rutinas de entrenamiento al nuevo escenario.

Es fundamental que la preparación física incida en dos aspectos: la técnica y la fuerza. Como ya hemos visto, la primera servirá para modificar el nado dependiendo de las condiciones. En aguas abiertas es muy importante que el cuerpo realice movimientos eficientes para no gastar energía de más.

Por un lado, el tren inferior no servirá tanto para la propulsión —como sí sucede en la piscina— como para la estabilización. Es recomendable introducir en las rutinas batidos de pies y prestar atención a la postura de la cadera para evitar que se hunda.

Hay que tratar de aumentar la intensidad de los entrenamientos para que el cuerpo se vuelva más eficiente

Por otro lado, el tren inferior y en concreto los brazos, serán los que marquen el rumbo y aguas abiertas el trabajo de técnica debe centrarse en la entrada de la mano en el agua, y no tanto en su movimiento fuera del agua. En este caso, los brazos sí que ayudarán a que el nadador avance, por lo que ebe tener dominado el movimiento de estos dentro del agua.

Además, de cara a una primera travesía en aguas abiertas, hay que desarrollar la capacidad de respirar en frecuencias de cuatro a seis brazadas, así como perfeccionar la respiración por los dos lados. Así no importará la dirección de las olas o cómo esté orientado el circuito, podrás modificar la orientación de la respiración por el lado en el que te sientas más cómodo.

Muchos nadadores obvian trabajar la fuerza, pensando que la importancia está en aumentar el volumen de entrenamiento. Sin embargo, hay que tratar de aumentar la intensidad de los mismos para que el cuerpo se vuelva más eficiente una vez dé el salto a las aguas abiertas.

Se puede trabajar de dos maneras: fuera y dentro del agua. En tierra firme podrás hacerlo a la manera tradicional, con pesas y gomas o incluso con ejercicio en los que utilices tu propio peso. De hecho, las gomas y el peso corporal son las opciones más recomendables ya que se asemejan más a la resistencia natural que se encuentra en un entorno natural. Dentro del agua, las gomas se vuelven a convertir en tus aliadas. La resistencia del agua, junto a la de las gomas en determinados ejercicios, te llevará al punto de forma física que necesitas para afrontar tu primera travesía.

Cómo entrenar este deporte de cara a un triatlón

Triatlon Aguas Abiertas

La natación en aguas abiertas es la primera modalidad a la que se tiene que enfrentar un deportista que hace triatlones. Uno de los mayores problemas que tienen la mayoría de ellos es que no pueden nadar a diario en un entorno natural, bien porque viven alejados del mar, de un lago o río, o bien porque su propio ritmo de vida se lo impide.

Pídele a dos o tres personas que naden cerca de ti para acostumbrarte a la aglomeración del principio

Por eso es necesario adaptar los entrenamientos de piscina al tipo de travesía que se va a disputar en la prueba. Algunas técnicas para llevar a cabo esta simulación consiste en trabajar la mirada al frente, nadar cerca de una pared o corchera, o incluso pedirle a dos o tres personas que naden cerca de ti para acostumbrarte a esos momentos iniciales de aglomeración, en los que no tendrás mucho espacio para bracear.

Además, conviene trabajar el nado estilo delfín, ya que te será útil a la hora de zambullirse en el agua y romper las olas del principio. También puedes cambiar de sentido sin ayuda de la pared, de esta manera acostumbrarás al cuerpo a recuperar la cadencia, así como a impulsarte con fuerza cuando estés rodeando una boya o simplemente necesites girar dentro de tu trayecto.

Lo cierto es que estos consejos te serán útiles tanto si te preparas para un triatlón como para tu primera travesía en aguas abiertas. Recuerda que prima la práctica y las sensaciones, sobre todo, cuando nuestra seguridad depende de un entorno natural.

Imágenes | Unsplash - Todd Quackenbush | PixaBay - tpsdave | iStock - nemeziya - jacoblund - Briagin

Publicidad
Publicidad
Publicidad
Inicio
Inicio

Ver más artículos