
Entre las tapas que protagonizan el verano, muchos encontramos jamón serrano o ibérico. Ambos son un clásico en España pero sus formas de preparación son diferentes y por ende, sus propiedades nutritivas también lo son.
El jamón serrano se obtiene a partir del secado al aire de las patas traseras del cerdo blanco, mientras que el jamón ibérico procede de una raza distinta de cerdo, de ahí también, sus diferencias nutricionales que podemos ver claramente en la tabla que realizamos.





