
Uno de los calzados típicos del verano son las sandalias de dedo o las conocidas popularmente como chanclas. Este tipo de ‘zapato’ es el más utilizado por la mayoría de nosotros en los meses en los que el calor más aprieta, y es que es muy útil por tener todo el pie al aire y ayudarnos a evitar el sudor y las rozaduras que se suelen producir en verano con las zapatillas cerradas. Pero a pesar de esto, las sandalias de dedo no es el mejor calzado para el pie, y por ello queremos ver los inconvenientes de utilizarlas durante todo el verano.
En primer lugar debemos analizar como están hechas. Las sandalias de dedo tienen una suela plana y blanda que supuestamente se adapta a nuestra forma de andar y a la forma del pie. Junto a esto hay que destacar las tiras que hacen que se nos meta entre el dedo del pie y sea el único punto de apoyo que tenemos a la hora de andar. El resto del pie queda totalmente suelto. Este diseño es un inconveniente para llevar este calzado durante horas, ya que la suela plana hará que el peso del cuerpo no se distribuya bien y que lo carguemos en partes como la zona lumbar o cervical, notando molestias en esta parte del cuerpo al pasar muchas horas de pie.




