Los antioxidantes son sustancias químicas y compuestos entre los que podemos encontrar vitaminas, minerales o enzimas, que neutralizan el efecto dañino de los llamados “radicales libres”.
Todos generamos radicales libres en el organismo como consecuencia de cada uno de los procesos metabólicos que en él suceden, pero existen actividades, circunstancias o determinadas composiciones corporales que debido a sus procesos internos incrementan la producción de éstos.
En dichos casos particulares es donde se debe prestar más atención a la ingesta de antioxidantes, pues un desequilibrio que propicie el incremento de radicales libres en el organismo a causa de un déficit de antioxidantes puede dar lugar a un daño celular severo.
Las personas que realizan actividad física con regularidad o que entrenan intensamente a diario, así como los deportistas profesionales, consumen oxígeno en mayor medida y por ello, activan más procesos metabólicos con la finalidad de producir energía. Esta mayor actividad metabólica, así como el estrés propio de realizar ejercicios físicos intensos, incrementa los niveles de radicales libres.
Si bien nuestro cuerpo cuenta con sistemas antioxidantes propios, en estos casos se requiere de un aporte extra de estas sustancias que no pueden faltar en la dieta diaria.



