
Las prisas y el estrés nos obligan muchas veces a comer deprisa y no fijarnos en lo que estamos ingiriendo. Esto es un hábito nada saludable para nuestro organismo, ya que puede desencadenar en notros una serie de problemas.
En anteriores post hemos destacado la importancia de comer pausadamente y hacer de la hora de la comida un ritual para ingerir menos cantidad de alimento y controlar de esta manera mejor nuestro peso. Esto es importante, pero además debemos poner especial hincapié en masticar bien los alimentos y comer de forma lenta y pausada evitando el ansia por ingerir alimento que a la larga acabará perjudicándonos.



