El otro día podíamos ver una noticia en televisión sobre un sistema inteligente para combatir la obesidad infantil puesta en marcha por el hospital General de Valencia. Se llama e-TIOBE y mediante unos sensores y programas informáticos se hace un seguimiento de los hábitos alimenticios y deportivos de los pequeños.
Se que estos sistemas pueden ser de ayuda, porque desarrollan planes de actividad física acordes a cada infante, pero yo los miro con escepticismo porque e-TIOBE busca datos que ya sabemos: que el niño come mucho y se mueve poco. Por un lado es imposible saber lo que come un niño, por mucho que nos empeñemos el cálculo será inexacto, y por otro está bien saber qué actividad hace: si va andando al cole, si ve mucho la tele…pero eso es pura lógica.
Si el niño come mucho y no se mueve es el médico el que debe de hablar con los padres para poner soluciones nutricionales y físicas, no tiene más ciencia. Cuando un niño gaste más de lo que coma, empezará a adelgazar y mientras tanto por mucho sistema informatizado que tengamos no valdrá para nada. Todo está en motivar al niño para hacer deporte y diseñar un menú acorde a la edad y sus necesidades.



