
El culto hacia la delgadez, la belleza exterior, la esbelta figura y demás, se visualiza día a día en comerciales televisivos, en revistas y periódicos y hasta en el consultorio de muchos centros que buscan mejorar la estética del individuo. Ésto es lo que nos lleva a dejar de lado la salud del organismo para priorizar la figura física externa.
Se trata de la “flacocracia“ que nos rodea, que en lugar de ayudarnos a vivir más y mejor, nos enferma, nos obsesiona y presiona socialmente. No es otra cosa que el sentido aristocrático que damos al ser flaco, delgado y esbelto, sin importar si estamos sanos, sólo importa lucir bien.



