Los lácteos en su versión descremada serían los encargados de controlar la presión arterial y mantenerla dentro de los límites considerados normales (menos de 13/9).
En la investigación se identificó que ante el consumo de calcio y vitamina D, cuyas principales fuente alimentarias son los lácteos, las mujeres evaluadas de 45 años o más tenían menos probabilidades de desarrollar hipertensión arterial en los próximos 10 años de sus vidas.
Sin embargo, resulta llamativo que no se observa la asociación ante la ingesta de suplementos farmacológicos de calcio y vitamina D, esto podría deberse a la compleja estructura que poseen los alimentos a diferencia de los medicamentos. Los lácteos no sólo aportan calcio y vitamina D, sino que, al mismo tiempo, son fuente de proteínas de gran valor biológico por ser de origen animal, vitamina A, lactosa, entre otros nutrientes saludables.



