
Como siempre decimos el mejor remedio es la prevención, pero si llegado el momento nuestra piel es abrasada por el sol ya sea porque abusemos de él, no nos protejamos o la protección ha sido insuficiente, es hora de ponerse manos a la obra para recuperar lo antes posible el estado de la piel.
Lo primero que debemos hacer es calmar la sensación de quemazón, que no suele aparecer al momento, sino de 2 horas a 1 día de retraso. Para ello servirán duchas de agua fría o aplicación de hielo en la zona, siempre con precaución de que el hielo no toque directamente la piel. Las bolsas de líquido frío-caliente también pueden servir.



