
La obsesión por adelgazar es tan grande en la mayoría de nosotros que en muchos casos optamos a soluciones que nos prometen el oro y el moro a la hora de obtener unos resultados sorprendentes. Muchas son las técnicas de moda para perder peso. Un caso que está en boca de todos es el uso del chitosán como inhibidor de gran parte de las grasas que consumimos a la hora de comer. En este punto es donde nos surge la pregunta de si esto es realmente cierto o no.
Este complemento se obtiene de los esqueletos de crustáceos y se supone que el efecto que tiene en nuestro organismo es el de absorber gran parte de las grasas que ingerimos al comer. Pero este efecto puede ser un arma de doble filo que en vez de ayudarnos a adelgazar nos haga coger más peso. Ante todo tenemos que ser conscientes de que los milagros no existen, y que el chitosán no lo es en sí mismo ni mucho menos.



