
Cuando el verano ya se encuentra más próximo, las presiones por lucir un cuerpo esbelto crecen y es aquí donde se percibe la responsabilidad social por los trastornos alimentarios, pues tanto la obesidad, la anorexia, la bulimia y el resto de las novedosas afecciones, tienen un componente que surge desde la sociedad.
Si hoy en día todos basáramos nuestro estilo de vida en la salud, esto no ocurriría, ya que el culto a la estética y la perfección física es lo que origina cada día un nuevo problema al organismo. Este es el caso del síndrome del espejo, también llamado dismorfofobia.




