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Cuando tu cuerpo no es el que ves en el espejo: así funciona el trastorno dismórfico corporal
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Cuando tu cuerpo no es el que ves en el espejo: así funciona el trastorno dismórfico corporal

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Suele decirse que uno siempre es más duro y crítico con uno mismo de lo que lo es cualquier otra persona. ¿Os ha pasado que veis una foto vuestra y donde los demás os ven estupendos vosotros solo veis defectos? Esta situación puede ser muy normal para mucho de nosotros, pero se puede volver algo grave para quienes sufren esto de manera patológica, de manera que les afecta en su vida.

Esto es lo que ocurre con el trastorno dismórfico corporal, una patología que sufren entre una y cinco personas por cada 100 y es un tipo de trastorno que se da tanto en hombres como en mujeres y que comienza especialmente en la adolescencia.

Qué es el trastorno dismórfico corporal

Se trata de un trastorno que antes se conocía como dismorfofobia y que está relacionado con una preocupación extrema o excesiva por nuestra imagen corporal llegando a ser obsesiva y patológica. Esta preocupación puede llevar a sentir ansiedad y percibir nuestro cuerpo de manera totalmente irracional.

Esto puede afectar a cómo viven su vida las personas afectadas, ya que pueden llegar a pasar mucho tiempo y dedicar mucho esfuerzo en buscar cómo deshacerse de dicho presunto defecto físico o fantaseando cómo sería su vida sin ello, lo que puede hacer que desarrollen hábitos poco saludables y autodestructivos que agraven la situación.

Causas de el trastorno dismórfico

Eugenia Maximova 677404 Unsplash

Como en otras enfermedades relacionadas con la salud mental, no se sabe exactamente cuáles son las causas de la aparición de este trastorno. Parece que, como en otros casos, los factores genéticos pueden tener cierto peso.

En otros casos, se puede deber a un desequilibrio químico que dificulte la capacidad que tenemos de procesar lo que vemos al mirarnos al espejo. En ocasiones, esta condición permanece latente - personas que tienen dicha vulnerabilidad genética o química - y nunca aparece o puede brotar después de experimentar una situación traumática.

Qué síntomas provoca el trastorno dismórfico corporal

Los síntomas no son siempre iguales en todas las personas, pudiendo variar de una a otra, lo que puede dificultar el diagnóstico. En general, tienden a obsesionarse con sus características faciales o con áreas particulares de su cuerpo. Pueden también pensar que alguna parte de su cuerpo está desproporcionada o asimétrica en comparación con el resto. Algo que suelen tener en común es que tienden a esconder o disimular la parte del cuerpo de la que se sienten acomplejados. Además, suelen hacer comparaciones constantes con sus amigos o con personas que aparecen en los medios, como famosos.

Algunas personas pueden evitar por completo el contacto con otras personas y otras pueden relacionarse socialmente, pero resultarles acomplejante y fuente de nerviosismo y sufrimiento. En general, tienen una percepción negativa de su cuerpo e imagen corporal, sienten vergüenza o culpa, pueden padecer ansiedad o depresión e incluso pueden llegar a autolesionarse o consumir drogas o medicamentos no recetados.

Brad Lloyd 623845 Unsplash

En lo que a su comportamiento se refiere, podemos encontrar algunos que se repiten y que nos pueden servir de señal para tomar como advertencia:

  • Mirar de manera repetida su imagen en cada espejo o reflejo
  • Pasarse de manera compulsiva los dedos por la piel o zona de la que se sienten acomplejados
  • Aplicarse mucho maquillaje y de manera constante y frecuente aunque no lo necesiten
  • Hurgarse la piel
  • Aislarse
  • Cambiarse la ropa de manera muy frecuente y usarla para ocultar partes de su cuerpo
  • Llevar a cabo operaciones estéticas de manera incluso compulsiva

Estos síntomas y comportamientos pueden afectar a toda su vida, desde sus relaciones sociales hasta su vida laboral o escolar.

Tratamiento para el trastorno dismórfico

Dependerá de la gravedad del trastorno, pero en general el tratamiento puede incluir terapia psicológica y uso de fármacos recetados por el psiquiatra o médico de cabecera.

En lo que a la terapia se refiere, la terapia cognitivo conductual puede ser la más adecuada para el tratamiento de este tipo de trastorno, aunque también se puede hacer uso de los grupos de apoyo - en combinación con la terapia individual o de manera única-.

En lo que a los medicamentos se refiere, es posible que se le receten algún tipo de antidepresivo aunque dependerá siempre de lo que el médico considere que es mejor para cada caso.

Imágenes | Unsplash
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