
Con el fin de las Navidades y la llegada del nuevo año muchos son los propósitos que nos hemos hecho, y uno de los más habituales es la pérdida de peso. Ponernos a dieta es la medida que la mayoría de nosotros elige para lucir un cuerpo perfecto, pero desde luego que siempre lo tenemos que hacer de la forma adecuada, pues nuestra salud puede peligrar.
Esta época junto a la aproximación del verano son las fechas estrella para que todos nosotros nos empecemos a preocupar por esos kilos de más. Las revistas nos bombardean con diferentes tipos de dietas, que si la de la alcachofa, o la de la piña, seguida de la disociativa… Todas ellas nos prometen grandes logros en poco tiempo, pero lo que este tipo de dietas no tiene en cuenta es a la persona. Cada individuo tiene una fisonomía y unas determinadas necesidades corporales, por lo que la dieta debe ser personalizada.




