
Con el paso del tiempo nuestro cuerpo no responde igual a las actividades cotidianas, y muchas de ellas se convierten en un suplicio, y es que no debemos olvidar que al fin y al cabo no deja de ser un máquina que como todas puede deteriorarse poco a poco. Esto es lo que les sucede a muchas personas, que a medida que cumplen años comienzan a sufrir achaques y dolores articulares que poco a poco comienzan a cobrar protagonismo en sus vidas pudiendo dar lugar a lo que se conoce como inmovilismo.
El inmovilismo es un mal que afecta a muchos ancianos, y está basado en el miedo al dolor articular. Este miedo lo que hace es que esa persona deje de moverse, realmente el dolor comienza siendo algo aguantable y propio de los años, pero la persona que lo padece teme que vaya a más y por ello deja de realizar acciones que puedan desencadenar de nuevo ese dolor. Por ello poco a poco se produce un deterioro que a la larga acabará por impedir movimientos cotidianos, ya que a medida que la persona permanece sin realizar ningún acto los músculos se atrofiarán.





