
En muchos entrenamientos se utiliza el impulso como una ayuda para agregar intensidad extra al trabajo muscular y así, favorecer el crecimiento de los músculos, pues claramente se adiciona estrés.
No obstante, impulsarse al hacer algún ejercicio también puede aliviar el trabajo de los músculos e incluso, provocar una alteración en la técnica de ejecución e incrementar el riesgo de lesiones.


