
Los que trabajamos varias horas sentados nos hemos preguntado en alguna ocasión cual es la manera más eficaz de prevenir molestias e incluso lesiones por pasar tanto tiempo en la misma postura. La respuesta no es identificar la mejor silla sino encontrar una que nos obligue a adaptarnos de forma dinámica.
Desde que las empresas de material de oficina y las de muebles han entrado en el mundo de la ergonomía, ofrecen opciones más o menos sofisticadas pero que, en mi opinión, ofrecen una característica incorrecta: están diseñadas para hacernos permanecer quietos.



