Durante todas las etapas de la vida el cuerpo de las mujeres esta conformado por una menor proporción de masa muscular en comparación con los hombres, y siempre, el cuerpo femenino tiene un mayor porcentaje de grasa que el cuerpo masculino.
También se sabe que el proceso normal de envejecimiento influye en el cuerpo humano aumentando la proporción de masa grasa que lo conforma y disminuyendo progresivamente, la masa magra de las personas.
La pérdida muscular que experimentan las personas mayores tiene notable interés a la hora de evaluar el riesgo de caídas, ya que con menos músculo los adultos mayores son más frágiles y pierden estabilidad fácilmente, lo cual favorece las caídas y consecuentes fracturas.
Un estudio británico afirma que a las mujeres mayores les resulta muy difícil mantenerse en forma debido a que les cuesta mucho más que a los hombres reemplazar o compensar la pérdida muscular propia del envejecimiento.



