
Hay una gran diferencia entre entrenar sólo o con compañía. Al principio puede haber motivación, interés, pero ir sólo a entrenar día tras día acaba aburriendo a la mayor parte de la gente y hace que se abandone la práctica deportiva.
Al ir por ejemplo con un compañero al gimnasio hay más motivación, más ganas de hacer los ejercicios, se puede charlar entre series, comentar los avances, los tipos de ejercicios que se pueden hacer. En definitiva, no hay aburrimiento, sino que el entrenamiento se convierte en un buen rato donde disfrutamos y lo pasamos bien.




