
Entre las dietas para adelgazar, encontramos aquellas ricas en grasas y proteínas pero con casi nulo contenido en hidratos, que si bien producen un descenso de peso, pueden resultar peligrosas para el organismo y además, parecen no producir placer en quienes las realizan.
Una de las funciones principales de la alimentación, además de nutrirnos, es brindar placer y contribuir al estado de ánimo de los individuos. Por eso, las dietas para perder peso no deberían dejar de cumplir con ninguna de éstas funciones, y en este sentido, para adelgazar felizmente parecer ser lo ideal llevar una dieta rica en hidratos y con poca grasa.


La alimentación es un factor determinante de nuestra salud y por ende, de nuestra calidad de vida. No sólo influye en la prevención o desarrollo de enfermedades, sino que puede intervenir en nuestro estado de ánimo.
¿Para qué comemos? Supongo que muchos diríamos que para tener energía para la vida diaria y para estar sanos. ¿Y si además pudiéramos obtener más felicidad a través de la alimentación?


