
Según un estudio realizado por la Universidad Laval de Quebec en Canadá, esto sería cierto, y es que la pensar mucho desencadena una actividad cerebral que nos hace ingerir más alimento. No es que sea simplemente una falacia como mucha gente piensa, sino que va más allá, y es que se trata de una reacción orgánica que tiene su por qué y en Vitónica lo vamos a explicar detenidamente.




