
La utilización de diferentes sustancias naturales en cosmética es algo habitual en la actualidad, y es que cada vez son más las marcas que recurren a sustancias naturales para mejorar el estado de nuestro físico. Un buen ejemplo de esto es el aceite de karité, que se utiliza en infinidad de tratamientos de belleza por la cantidad de beneficios que nos aporta a varios niveles. Por este motivo vamos a detenernos en sus propiedades.
El aceite de karité se obtiene de un árbol africano que crece en el centro de este continente y que se le conoce con ese mismo nombre, karité. Concretamente el aceite o la manteca de karité se consigue dejando los frutos de este árbol macerar al sol. Estos frutos sueltan una especie de grasilla que es lo que se utiliza y se conoce como aceite de karité. Desde antiguo se ha utilizado esta técnica y esta sustancia para curar heridas en la piel y mejorar su estado. Por eso es un componente fundamental en muchas cremas actuales.



