
Noviembre ha llegado y sin darnos cuenta la Navidad está muy cerca. En esta época del año muchos son los productos típicos que toman los escaparates de nuestras calles y se convierten en las estrellas de la Navidad. A pesar de todo, noviembre no es un mes de navidad, pero cada vez los comerciantes adelantan antes la exposición de productos de Navidad con el fin de hacer más caja, algo que para ellos es bueno, pero que para nuestra salud no lo es tanto.
Los dulces como el turrón o los mazapanes son un plato típico en Navidad, y es rara la casa en la que no hay un trozo de alguno de ellos como postre, ya que la tradición pesa demasiado y casi todos sucumbimos. La gran cantidad de dulces y las comidas copiosas es lo que hace que nuestra digestión no sea como debiera y nos sienten mal la mitad de alimentos que comemos en esas fechas, ya que los aportes grasos son elevados. Pero actualmente con el afán por adelantar la navidad y comenzar a vivirla desde noviembre, este problema se está agravando, ya que durante más tiempo consumimos los alimentos que deberían consumirse solamente en esa época del año.




