Todo lo que la industria del azúcar ya sabía en los 70 sobre las caries y ocultó

Todo lo que la industria del azúcar ya sabía en los 70 sobre las caries y ocultó
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En 1966, el National Institute of Dental Research (NIDR) de Estados Unidos empezó a diseñar un programa para identificar posibles intervenciones de salud pública que permitieran controlar una epidemia que empezaba a hacerse crónica entre niños, jóvenes y adultos: las caries. En 1971, tras años de investigación, el NIDR lanzó el Programa Nacional contra las Caries. Fue un fracaso rotundo y ahora sabemos por qué.

Y lo sabemos por la muerte de Roger Adams hace más de 40 años. Adams uno de los químicos más importantes del siglo XX estadounidense y jugó un papel muy importante durante la Primera y la Segunda Guerra Mundial. Además, durante una treintena de años, fue director del departamento de Química de la Universidad de Illinois y por eso, tras su muerte el 6 de julio de 1971, la Universidad se hizo cargo de sus documentos para guardarlos, estudiarlos y ponerlos en valor.

Lo que nadie sabía es que entre esos papeles se ocultaba uno de los mayores secretos de la industria azucarera.

Los papeles de Adams

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Los "papeles de Adams" son 319 documentos (más de 1500 páginas en total) que reúnen la correspondencia que el famoso químico norteamericano había mantenido como patrono de la Sugar Research Foundation y como asesor de la International Sugar Research Foundation. Eran una bomba de relojería para la credibilidad de la industria del azúcar que permanecía dormida en los fondos de la Universidad de Illinois.

Durante más de 20 años, nadie se fijó en esos documentos hasta que en 2015, Cristin E. Kearns, Stanton A. Glantz y Laura A. Schmidt, investigadores de la UCSF, los encontraron (casi) por casualidad. Cuando empezaron a estudiarlos, no podían salir de su asombro.

En los "papeles de Adams" se refleja claramente que ya en los años 50, la industria azucarera conocía los efectos nocivos del azúcar en la salud dental y demostraban que no solo lo ocultaron, sino que actuaron deliberadamente para desviar la atención. De hecho, pese a que sabían a ciencia cierta que para prevenir la caries se requiere restringir la toma de azúcar, durante la década de los 60 y los 70, dedicaron mucho tiempo y dinero a influir (decisivamente) en las decisiones del National Institute of Dental Research y en las políticas que pusieron en marcha.

Un caramelo envenenado

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Tanto es así que, en 1969, el NIDR llegó a decir que “aunque era teóricamente posible disminuir el consumo de azúcar, no era una medida práctica para la salud pública”. Y, según explican los autores, el 78% de las recomendaciones del Programa Nacional contra la Caries del 71 fueron escritas por la industria azucarera.

De aquellos polvos, estos lodos. No es raro que muchas administraciones insistan más en cepillarse los dientes que en reducir el consumo de azúcar. Eso pese a que la evidencia nos dice que esto último no solo tendría efectos positivos en la salud dental, sino en la reducción de numerosas enfermedades metabólicas, cardiovasculares y endocrinas.

Como explicaba Laura Schmidt, autora también del estudio, «Los tiempos claramente han cambiado, pero todo esto nos aporta una gran lección sobre lo que ocurre si no somos cuidadosos en mantener la integridad científica». Es decir, la participación de la industria en la ciencia es un caramelo envenenado.

Azúcar = Tabaco

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"Estas tácticas son sorprendentemente similares a las que vimos en la industria tabacalera durante la misma época", explicaba Stanton Glantz, el último de los autores. Y es totalmente cierto. La industria tabacalera utilizó todos los recursos a su alcance para impedir que la verdad sobre el tabaco saliera a la luz.

En esto, azúcar y tabaco son primos hermanos. "Nuestros hallazgos son una llamada de atención para que los funcionarios gubernamentales encargados de proteger la salud pública entiendan que la industria azucarera, como la industria tabacalera, busca proteger las ganancias sobre la salud pública", sentencia Glantz.

Se trata, en realidad, de una llamada de atención para toda la sociedad que debe entender que la salud es un asunto tan crítico que necesita de la colaboración activa de todos. No se puede dejar al zorro cuidando de las gallinas.

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