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Todo lo que debes saber sobre los tics nerviosos: qué son, cuáles son sus causas y cómo se tratan
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Todo lo que debes saber sobre los tics nerviosos: qué son, cuáles son sus causas y cómo se tratan

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Que un párpado tiemble sin querer, una mueca momentánea con la boca, torcer la cabeza ligeramente hacia el mismo lado de forma periódica... La mayoría de los tics nerviosos son pequeños movimientos que si bien pueden resultar molestos, muchas veces no causan mayores problemas.

En otros casos, como por ejemplo aquellas personas que padecen el síndrome de Tourette, los tics se convierten en comportamientos más complejos, como gritar palabras que a veces son insultos, y que sí pueden poner en problemas a la persona que lo padece.

En cualquier caso, los tics no son un peligro para la salud, pero por si alguna vez te habías preguntado qué son exactamente y por qué se producen, te contamos todo lo que necesitas saber.

Qué son exactamente los tics

Los tics son movimientos involuntarios, bruscos y repetitivos de un músculo o grupo muscular. Son especialmente comunes en la infancia: se calcula que afecta hasta a un 15-20% de los niños de entre 6 y 10 años, más a los niños que a las niñas y especialmente a los más tímidos.

Aunque son involuntarios, se pueden llegar a controlar pero de forma muy limitada. Para entenderlo, basta con imaginarse el reflejo de parpadear: normalmente el parpadeo es involuntario. Puede evitarse si nos concentramos para no hacerlo, pero podemos conseguirlo solo durante unos segundos, o un minuto. Eventualmente nos relajaremos y volveremos a parpadear. Lo mismo ocurre con un tic.

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Qué tipos de tics existen

Según los tics se clasifican según su complejidad y según si afectan al sistema motor o al sistema vocal.

1. Tics motores simples. Son los más frecuentes: un movimiento del párpado, un giro de la cabeza... Suelen afectar siempre a la cara, el cuello o los miembros superiores.

2. Tics motores complejos. Son menos frecuentes, como saltar, girar sobre uno mismo, masticar... Incluyen grupos enteros de músculos.

3. Tics vocales simples. Emitir un sonido sencillo periódicamente, gruñir, carraspear...

4. Tics vocales complejos. Repetir siempre la última palabra escuchada, o la última palabra pronunciada, son algunos ejemplos. En algunos casos, el tic consiste en decir constantemente y de forma abrupta un insulto o palabra malsonante, algo que está relacionado con el síndrome de Tourette.

¿Por qué aparecen los tics?

No se sabe con certeza por qué algunas personas padecen tics nerviosos, pero se cree que puede ser una combinación de causas ambientales, genéticas y neurobiológicas.

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Para empezar, hay una relación entre los tics y situaciones de nerviosismo y estrés. Especialmente visible en los niños, esta relación se manifiesta con una mayor frecuencia y virulencia de los tics en situaciones estresantes, como el comienzo del curso escolar, y menos frecuencia en momentos relajados. Normalmente nadie padece tics mientras duerme.

Por otro lado, a veces hermanos gemelos padecen tics similares, lo que apoyaría la teoría de que algunos genes están involucrados en la aparición de los tics.

Por último, que los tics se produzcan más en hombres que en mujeres puede señalar a una posible implicación de determinadas hormonas, como la testosterona, y se ha propuesto también una posible implicación de la dopamina, una sustancia que actúa facilitando las conexiones neuronales.

Cómo tratar un tic

Normalmente los tics son algo temporal que puede durar unos cuantos meses y que en el caso de los niños desaparece antes de llegar a la adolescencia. Empeñarse en evitarlos o señalárselos constantemente al que los tiene no solo no suele tener ningún efecto positivo, sino que más bien lo tiene en negativo, aumentando el nerviosismo y con ello la virulencia de los tics.

Lo más efectivo suele ser intentar darle poca importancia, pero a la vez analizar en qué tipo de situaciones se producen y tratar de evitarlas

Como ya hemos señalado, tratar de evitarlos suele ser un esfuerzo inútil, porque no lo conseguiremos durante demasiado rato. Lo más efectivo suele ser intentar darle poca importancia, pero a la vez analizar en qué tipo de situaciones se producen y tratar de evitarlas.

La cosa es un poco distinta si estamos ante un caso de síndrome de Tourette, en el que se acumulan distintos tics, algunos muy complejos y que pueden tener cierto impacto en la vida social y laboral de algunas personas. Aunque en muchos casos también terminan desapareciendo solos con el tiempo o no tienen suficiente relevancia como para requerir tratamiento, en otros pueden ser difíciles de controlar.

El tratamiento puede estar compuesto por medicamentos y por terapia de relajación y psicoterapia para tratar no solo los tics en sí mismos, sino la causa psicológica que los pueda estar provocando.

¿Cuándo ir al médico por un tic?

Si alguien que nunca ha sufrido un tic comienza a padecerlo de pronto, o si nuestro hijo tiene estos movimientos espasmódicos, es lógico preocuparse y pensar en acudir al médico. Aunque como decimos suelen ser molestias menores que desaparecen con el tiempo, puede ser buena idea acudir a la consulta de un profesional si ocurren las siguientes situaciones.

  • Si los tics persisten durante más de un año o si se vuelven más intensos y frecuentes.

  • Si interfieren con su vida cotidiana y con sus tareas laborales (o escolares si se trata de un niño).

  • Si afectan a sus relaciones con otras personas.

  • Si se trata de un tic vocal complejo, ya que puede ser un síntoma del síndrome de Tourette, que sí puede requerir atención médica.

Imágenes | iStock
En Vitónica | Motivos por los que aparecen los tics musculares

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