Migrañas y reflexología podal

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La migraña (del griego hemikranion, ‘un lado de la cabeza’) es un tipo de dolor de cabeza, anormalmente intenso y capaz de incapacitar a quien lo sufre. Es una enfermedad de origen neurológico y sus síntomas son fotofobia, fonofobia, cefalea aguda unilateral que empeora con el movimiento, pérdida del equilibrio, vómitos, distorsión de la visión (migraña con aurora) e irritabilidad.

Se piensa que se produce a una vasodilatación en la cabeza y en el cuello, pero investigaciones más recientes apuntan a que se debe a una hiperactividad del nervio trigémino.

La forma más común es experimentar un aura (distorsión) antes de un ataque de migraña, viendo un patrón multicolor en zigzag que crece desde un pequeño punto hasta que cubre una buena porción del campo visual de ambos ojos. Normalmente dura menos de 60 minutos y la cefalea puede comenzar desde poco después de la aparición del aura hasta 60 minutos tras su desaparición.

La reflexología podal engloba a un conjunto de técnicas de estimulación/relajación de diversos puntos nerviosos reflejados en la planta de los pies y en las palmas de las manos. Su objetivo es trabajar sobre el Sistema Nervioso mediante estos puntos denominados dermatomas. Estas técnicas surgieron hace poco más de 4000 años, en culturas tan antiguas como la Egipcia y la China.

Resulta sorprendentemente efectiva en el tratamiento de afecciones del Sistema Nervioso como la migraña, aunque deben practicarse varias sesiones para comenzar a descubrir su potencial.

En el caso de cefaleas o migrañas frecuentes, seguiremos el siguiente protocolo:

a) Tomar un baño o ducha con agua templada que nos ayude a relajarnos.
b) Dar un masaje suave sobre los pies para ayudar a esa relajación y distraer la atención sobre el dolor de cabeza.
c) Concentrarnos en las zonas internas de los pies, así como en toda la zona de los dedos gordos de los pies, puntos donde se refleja la actividad cerebral y del SNC. Trataremos de buscar algún punto extrañamente doloroso a la presión y procederemos a su tratamiento.
d) Realizar presiones de 20-30 segundos de duración sobre el punto que hayamos encontrado y descansar 5-10 segundos. Mantener esta actividad hasta que la cefalea remita o disminuya.
e) Mantener una actitud relajada.
f) Consultar al médico especialista (Neurólogo).

Esperamos que esta pequeña guia os sea de ayuda.

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