
¿Cuántas veces hemos escuchado en el gimnasio quejarse a personas que dicen no poder perder la barriga por mucho que hagan? En muchos casos lo que hacen no es suficiente o no está bien hecho. Habitualmente solemos echar la culpa al deporte insuficiente o a la alimentación errónea, cuando hay hábitos mucho peores, como por ejemplo la ingesta de alcohol, que es la culpable de que no perdamos esa grasa que nos sobra.
La mayoría suele consumir alcohol en sus ratos libres de diversión, y es que el alcohol y la diversión están normalmente relacionados. El problema de esta costumbre son sus repercusiones, y es que el alcohol representa un sinfín de calorías para el organismo, que acabaremos acumulando en forma de grasa. Pero la cosa no se queda ahí, sino que lo peor de todo es que personas que se cuidan durante toda la semana el fin de semana se ponen hasta arriba de alcohol pensando que esto no tiene más repercusiones que las momentáneas.




