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Con el verano llegaron los mosquitos: por qué nos pican y cómo evitarlo
Prevención

Con el verano llegaron los mosquitos: por qué nos pican y cómo evitarlo

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Cuando la pequeña niña rubia del Poltergeist entonaba su inquietante "Ya están aquí-i..." daba mucho menos miedo que el que siento cada verano cuando me pica el primer mosquito. Efectivamente, ya están aquí, llenándome la piel de ronchas y poniendo a prueba mi autocontrol para no rascarme hasta desollarme.

Es uno de esos pequeños inconvenientes del verano que sobrellevamos con resignación, y, con suerte, con algunos trucos para evitar sus picaduras y, una vez sufridas, aliviar sus consecuencias.

No todo lo que llamamos mosquito pica

Existen unas 3.000 especies distintas de mosquitos en la Tierra, pero solo tres de ellas son las que nos picotean en las noches de verano, el Anopheles, el Culex y el Aedes. En muchos lugares del mundo, estos animales son responsables de la transmisión de graves enfermedades, algo que por suerte no es muy común en España.

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Muchos otros insectos a los que llamamos "mosquitos", de hecho no lo son y son totalmente inofensivos. Es el caso de los quironómidos o las típulas. Estas últimas nos resultan especialmente llamativas por su gran tamaño, e insistimos en aplastarlas cuando las vemos posadas en las paredes de casa al grito de "¡Qué mosquito más enorme!". Olvídate. No es un mosquito, y no va a picarte.

No te pican para alimentarse

Los mosquitos, como muchos otros insectos, se alimentan del néctar de las flores. Solamente las hembras pican a humanos y otros animales por su sangre, que contiene las proteínas y otros compuestos químicos que necesitan para madurar los huevos de los que saldrán sus crías.

Por qué pican sus picaduras

Cuando un mosquito (mejor dicho, una moquita) nos pica, introduce bajo nuestra piel dos diminutos tubos: uno de ellos le sirve para sorber nuestra sangre, y el otro para inyectarnos una sustancia que evita que la sangre se coagule en la herida o en su trompa antes de haber terminado de sorber.

Esa sustancia provoca que nuestro cuerpo libere histamina, una sustancia involucrada en las respuestas localizadas del sistema inmune. Así que cuando te pica una picadura, no es técnicamente culpa del mosquito, sino de tu cuerpo reaccionando a esa sustancia. Esta es la causa de que no todos reaccionemos igual: algunos apenas muestran un bultito mientras que otros desarrollamos ronchas y habones de varios centímetros.

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Por qué nos pican a unos más que a otros

Este es el auténtico drama del asunto de los mosquitos: no se trata de una incomodidad democráticamente repartida, sino que algunos parecemos resultar especialmente atractivos a estos insectos, y aunque compartamos casa o habitación con otra persona, nos despertamos acribillados y nuestros acompañantes totalmente indemnes. ¿Acaso hay derecho a tamaña injusticia?

Derecho quizá no, pero explicación sí que hay. La clave está en el radar de caza de los mosquitos, el sistema que les guía hacia sus presas diseñado para detectar muchísima información sobre nuestro cuerpo que a nosotros nos pasa desapercibidos. Varios estudios han determinado que hay varios factores que hacen a los mosquitos decantarse por unas presas u otras.

Nuestro grupo sanguíneo

Puesto que lo que buscan son las proteínas de nuestra sangre, no es de extrañar que el grupo sanguíneo sea algo que los mosquitos tienen en cuenta antes de atacar. Un estudio comprobó que, en situaciones controladas, los mosquitos picaban e doble de a menudo a personas con sangre de tipo 0 que de tipo A.

Además, debido a factores genéticos, aproximadamente el 85% de la gente secreta a través de la piel sustancias químicas que permiten determinar su grupo sanguíneo sin necesidad de analizar directamente su sangre. El estudio determinó que los mosquitos se sienten más atraídos por las personas que emiten esta información, sea cual sea su grupo, que por las personas que no la emiten.

El dióxido de carbono que exhalamos

Los mosquitos tienen un sensor especial que les permite oler el dióxido de carbono que emiten los humanos y animales, lo que les permite detectar a sus posibles presas.

Aunque emitir dióxido de carbono no nos hace a unos más apetecibles que a otros, puesto que todos los hacemos, las personas que más emiten, generalmente las más grandes, suelen en general recibir más picotazos.

Sustancias químicas y temperatura corporal

También son sensibles a la temperatura, y se sienten atraídos por las personas que más calor corporal desprenden

Además del CO2, otras sustancias químicas que produce nuestro cuerpo resultan atractivas para los mosquitos, como el ácido láctico, el ácido úrico o el amoniaco que se desprende junto con nuestro sudor. También son sensibles a la temperatura, y se sienten atraídos por las personas que más calor corporal desprenden. Por eso, las personas con una mayor actividad física y un metabolismo más rápido suelen ser presas preferentes para estos insectos.

Las bacterias de nuestra piel

Algunas investigaciones señalan que las colonias de bacterias que viven en nuestra piel influyen en la atracción que esta ejerce sobre los mosquitos.

Un estudio comprobó que tener más cantidades de unas pocas bacterias aumentaba la probabilidad de ser elegido como presa por un mosquito, mientras que una menor cantidad de una mayor variedad de bacterias reducía esa probabilidad.

La cerveza

Al parecer, a los mosquitos les gusta más picar a las personas que se han bebido cerveza. Así lo pudo comprobar un estudio que dio a trece voluntarios una cerveza de 350 mililitros y observó cómo la probabilidad de recibir una picadura de mosquito era significativamente más alta después de beberla que antes, y mayor que la sufrida por el grupo de control, que no bebió cerveza.

Se había sugerido previamente que la emisión de etanol a través de los poros y que el aumento de la temperatura corporal, ambas asociadas al alcohol, resultan atractivas para los mosquitos, pero en este estudio no se encontró una correlación directa entre ambos factores, así que el motivo de esta atracción por la cerveza necesita aun seguir siendo analizado.

El embarazo

Algunos estudios han demostrado que las mujeres embarazadas reciben aproximadamente el doble de picotazos de mosquito que la media, probablemente por la confluencia de dos factores: emiten hasta un 21% más de dióxido de carbono y su temperatura es algo más alta que la de la media.

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La ropa

Es algo obvio: además del olfato, los mosquitos utilizan la vista para detectar a sus presas, así que si usas prendas de colores llamativos que destaquen sobre el fondo en el que te encuentras, te encontrarán mejor y te picarán más.

¿Cómo puedes evitar que te piquen los mosquitos?

Lo primero, es interponer entre ellos y tú las barreras físicas que sea posible: mosquiteras en las ventanas y ropa de manga larga son buenos puntos de partida.

Lo más eficaz evitar jabones, champús o colonias con olores 'apetitosos' y tratar de enmascarar tu olor

Lo más eficaz evitar jabones, champús o colonias con olores apetitosos, como los frutales, los dulces o los florales y tratar de enmascarar tu olor con repelentes líquidos o en barra, siempre evitando zonas cercanas a la boca o lo ojos, así como heridas abiertas, por pequeñas que sean. Estos repelentes suelen tener un olor algo fuerte, pero aseguran entre 4 y 8 horas relativamente a salvo de picotazos.

Existen algunos productos que prometen librarte de los mosquitos, pero cuya eficacia es dudosa o ha sido directamente descartada.

La dudosa eficacia de pulseras y ultrasonidos

Uno de ellos son las pulseras antimosquitos. Suelen funcionar basándose en el olor: contienen un repelente concentrado, normalmente basado en la citronela, una sustancia de origen vegetal que en teoría ahuyenta a los mosquitos. En la práctica, no es muy eficaz y se evapora rápidamente, por lo que no son productos muy recomendables.

Otros son los repelentes eléctricos basados en ultrasonidos. Un estudio de la Universidad A&M de Texas concluyó en 2012 que su efectividad es nula: los insectos no escuchan los sonidos que desprenden, y si lo hacen, se adaptan a ellos sin mayor problema.

Qué hacer cuando ya te han picado

Los síntomas de una picadura de mosquito no suelen ser muy serias, a no ser que la persona que las sufre padezca una alergia previa que desencadene una reacción inmune grave y requiera atención médica urgente.

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Lo habitual suelen ser hinchazones, rojez y calor en la piel y un picor desesperante. Las recomendaciones son lavar la zona con agua y jabón y aplicar una pomada antihistamínica.

Evita rascarte todo lo posible, para que la producción de histamina no continúe y el picor no empeore. Ten especial cuidado si tienes las uñas largas para evitar rasgar la piel y hacerte una herida.

En caso de que la hinchazón y el calor sean muy pronunciados, aplícate hielo o compresas de agua fría. Y si continúa durante varios días, acude al médico. Quizá necesites un tratamiento antihistamínico más potente.

Imágenes | iStock y Wikipedia Commons
En Vitónica | Algunos consejos para evitar las picaduras de mosquito en verano

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