
De un tiempo a esta parte se han puesto muy de moda las dietas macrobióticas, debido a la buena prensa y los impresionantes resultados que se han comprobado de ellas. No es un tipo de dieta milagrosa, sino que sus efectos se van notando poco a poco a medida que pasa el tiempo, ya que no solamente es una manera de comer, sino que engloba todo un estilo de vida y una filosofía que va más allá de un tipo de alimentación simplemente.
Si nos preguntan por qué es la dieta macrobiótica, la mayoría de nosotros contestaría que se trata de ingerir como principal alimento y base de la dieta alimentos vegetales que nos aporten vitaminas, minerales y fibra, además de contener poca grasa. Nada más lejos de la realidad. Es cierto que algunos puntos sí que tienen mucho que ver con la dieta macrobiótica, pero no es exactamente así, sino que existen otra serie de aspectos a tener en cuenta.


Significa dieta de la larga vida, pero por lo contrario su seguimiento puede acarrear graves consecuencias para la salud. Este tipo de dieta rechaza todo alimento procesado o considerado adulterado por haber sido manipulado. La dieta pasa por diez estadios de restricción dietética hasta llevar a la alimentación exclusiva de cereales.

