
La alimentación infantil está fuertemente condicionada por la introducción de alimentos semisólidos y sólidos durante los primeros meses de vida, por ello, debemos tener especial cuidado en los primeros alimentos que ofrecemos al bebé, pues pueden condicionar el gusto por la sal, según refiere un reciente estudio.
Al parecer, ofrecer alimentos procesados que contienen sal o sodio en su composición antes de los 6 meses de edad, como cereales, pan, galletas y potitos, favorece la preferencia por el gusto salado en los niños, lo cual puede propiciar un exceso en su consumo que sabemos, en nada beneficia la salud a largo plazo en los peques.











