
Es algo que todo sabemos, ir a hacer la compra con el estómago vacío es una mala idea, hará que carguemos el carrito con demasiadas cosas, y muchas de ellas alimentos muy calóricos y ricos en grasas o azúcares refinados.
Cuando el cuerpo tiene hambre es muy difícil engañarlo, se siente amenazado porque piensa que la comida no llegará y cuando la ve no hay quien lo sacie, todavía nos queda ese gen de nuestros antepasados por guardar comida por si vienen tiempos peores.






