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La escalada a exámen: pros y contras

La escalada a exámen: pros y contras
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Hace unos días, comentábamos en Vitónica las bondades del entrenamiento isométrico. Pues bien, la escalada es uno de los ejemplos deportivos más claros en cuanto a ejercicios musculares con poco desplazamiento articular (en algunos momentos, porque en otros se mueven como lagartijas).

El mantenimiento de una postura como la de la foto requiere una movilidad articular alta (es decir, gran elasticidad) y el mantenimiento de la fuerza de flexión de dedos y flexión de rodila para sostener el peso del cuerpo. Estas contracciones mantenidas dan coherencia a las articulaciones minimizando el riesgo de inestabilidad articular y de esguinces. Pero tiene sus inconvenientes.

El primero es el riesgo de caída. Afortunadamente, la seguridad va aumentando en esta práctica deportiva pero sobre todo limita las posibilidades de traumatismo grave. Los riesgos de laceración de la piel y desgarros musculares, tendinosos y ligamentosos son altos en cualquier pérdida de la adherencia.

El segundo gran riesgo es la adaptación de las manos a este deporte. La musculatura de los dedos tiende a fibrosarse (ya que es más eficaz sostener una postura con un músculo menos elástico y que mantenga la posición con menos gasto energético) evolucionando en casos extremos hacia una "mano en garra". En cuanto a la sensibilidad, la piel sufre tanto que aparece una anestesia superficial (como en todos los trabajos manuales intensos).

De todos modos, los inconvenientes sólo surgen en los deportistas de élite o en los muy aficionados que lo practican cinco o seis veces por semana y al límite de sus capacidades.

En Vitónica | Escalada en roca, ¡el primer paso a la cumbre! En Vitónica | Isométricos de hombro: estabiliza tu articulación más móvil Imágen | Flickr (Protozoo)

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