Manuel Martín Luque, odontólogo: "La boca es el único lugar del cuerpo donde podemos ver cómo envejece nuestro colágeno"

Las encías y la saliva merecen tanta atención como los dientes cuando pensamos en cuidar nuestra salud bucodental

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Redacción Vitónica

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Nos miramos los dientes para comprobar si han quedado limpios o si el café está dejando más huella de la cuenta, pero las encías suelen recibir menos atención, al menos hasta que aparece un poco de sangre al cepillarnos. Si no duele, resulta tentador dejarlo pasar.

El odontólogo Manuel Martín Luque, director clínico de IOC Clínica Dental, insiste en su entrevista con Canarias7 en que conviene atender estas señales sin "esperar a que aparezca el dolor", ya que una revisión puede detectar problemas que todavía no nos están molestando.

Lo que conviene atender aunque no duela

El sangrado puede aparecer con la gingivitis, una inflamación de las encías vinculada a la acumulación de placa. Si el problema progresa a periodontitis, puede dañar también los tejidos y el hueso que sujetan los dientes. No hace falta esperar a que masticar resulte incómodo para consultar, ni asumir que las encías sangran porque nos hacemos mayores.

Martín Luque también llama la atención sobre el colágeno de los tejidos que sostienen los dientes. Aunque lo asociemos a las arrugas de la piel, recuerda que "el colágeno también forma parte de las encías, el hueso y los tejidos que sujetan los dientes. Por eso una encía que sangra o se retrae puede estar diciéndonos mucho más de lo que creemos".

Un estudio sobre el envejecimiento gingival ha observado cambios en el colágeno con la edad mediante análisis de laboratorio. Eso no permite saber cómo envejece todo nuestro cuerpo con solo mirarnos las encías, ni atribuir el sangrado simplemente a los años.

La salud de las encías también depende de lo que ocurre en el resto del organismo, por eso Martín Luque insiste en que "tratamos a una persona". La diabetes es un buen ejemplo: cuando está mal controlada, puede favorecer los problemas de encías y dificultar la cicatrización, según explica el odontólogo.

La relación funciona en ambas direcciones, porque la periodontitis puede dificultar el control del azúcar en sangre. Además, la diabetes puede aumentar la glucosa en la saliva, lo que favorece a las bacterias que forman la placa. Esto no significa que unas encías enfermas provoquen por sí solas diabetes pero para quienes viven con esta enfermedad, las revisiones dentales forman parte de sus cuidados aunque ninguna muela les moleste.

La saliva también cuenta, especialmente al entrenar

La saliva ayuda a retirar restos de comida y a neutralizar los ácidos. Martín Luque la describe como "nuestro primer sistema de defensa", y mantenerse hidratado ayuda a conservar esa protección.

Pero si la boca sigue seca aunque bebamos agua, conviene consultar con el médico o el dentista ya que algunos medicamentos, incluidos ciertos tratamientos para la hipertensión o la depresión, pueden reducir la producción de saliva.

Mientras tanto, beber agua a pequeños sorbos y masticar chicle sin azúcar puede aliviar la sequedad. El chicle estimula la salivación, un beneficio del que ya hemos hablado en Vitónica, aunque no sustituye al cepillado ni a la limpieza entre los dientes.

A la hora de hidratarnos, también importa qué elegimos. Martín Luque advierte del consumo habitual de bebidas isotónicas y energéticas, cuya acidez puede erosionar el esmalte. Por eso recomienda "reducir el consumo de bebidas azucaradas y ácidas", también cuando entrenamos.

Si las tomamos, es mejor tragarlas sin retenerlas en la boca ni hacer buches, para limitar el contacto con los dientes. Los expertos aconsejan enjuagarse con agua después de tomar la bebida y esperar una hora antes de cepillarse tras consumir alimentos ácidos. Esto es debido a que con el ácido, el esmalte puede volverse frágil de forma momentánea, por lo que un cepillado podría resultar demasiado agresivo para tus dientes. Ese margen por tanto, permite que la saliva neutralice los ácidos y que el esmalte vuelva a endurecerse.

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