Sandra Moñino, nutricionista: "La primera comida del día no debe ser un bizcocho; se puede desayunar una ensalada"

La especialista propone desayunar alimentos que solemos reservar para la comida o la cena

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Redacción Vitónica

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Tomar una ensalada para desayunar puede sonar raro, sobre todo si llevas años tomando café con tostadas, pero según los expertos no es una mala idea. La dietista-nutricionista Sandra Moñino propone probar con alimentos que quizá tengas en la nevera, pero que nunca se te ocurriría comer a esas horas.

Lo explica en su entrevista en el pódcast Tengo un plan: "Una ensalada, por ejemplo, puede ser un desayuno". De hecho, ella cuenta que ha desayunado unas judías verdes que le habían quedado de la cena.

Moñino insiste en que la primera comida aporte los nutrientes que necesitamos y cuestiona la costumbre de resolverla siempre con un bizcocho o unas galletas que parece ser el desayuno estandarizado para muchos. 

Huevos con verduras en el desayuno

Cuando le piden ideas para el desayuno, Moñino empieza por los huevos: "Una opción muy buena son los huevos". Menciona los revueltos, las tortillas y los huevos poché. Al hablar de cómo acompañarlos, añade: "Yo sí que le pondría algo de verdura". Sugiere tomate, rúcula o champiñones.

Esos acompañamientos suman fibra, vitaminas y minerales. La fibra tiene una función concreta: ayuda a prevenir el estreñimiento. Incorporar alimentos que la contienen al desayuno facilita repartir su consumo durante el día, especialmente si después nos cuesta comer suficiente fruta y verdura.

También podemos preparar una tostada integral con huevo y tomate o un revuelto con espinacas. Si nos apetece la ensalada, una opción es mezclar garbanzos cocidos, tomate y pepino con aceite de oliva. Las legumbres añaden proteínas vegetales y fibra, de modo que el plato incluye algo más que unas hojas verdes.

La mejora depende de lo que desayunábamos antes. Sustituir unas galletas azucaradas por estas combinaciones permite reducir los azúcares añadidos y dar más espacio a alimentos que nos aportan otros nutrientes. Si ya tomas pan integral, fruta y yogur natural, no necesitas cambiarlo todo por una ensalada. Lo importante es que esas verduras formen parte de nuestra alimentación habitual, ya sea en el desayuno, en la comida o en la cena.

El desayuno dulce también puede aportar esos nutrientes

Si por las mañanas eres más de dulce no todo está perdido.  La experta habla de varias opciones que también pueden gustar a los más golosos y al mismo tiempo ser opciones saludables. Por ejemplo, un yogur con frutos rojos, frutos secos y avena, es una alternativa fácil para quienes prefieren desayunar con cuchara.

Aquí cada ingrediente aporta algo: el yogur, proteínas; la fruta y la avena, fibra; y las nueces, grasas insaturadas. Si eliges un yogur natural sin azúcar añadido, tampoco necesitas recurrir a un lácteo azucarado para que el bol tenga un sabor dulce: puedes conseguirlo con la fruta.

Estas combinaciones ayudan a mejorar la calidad del desayuno, pero no permiten garantizar que una ensalada evite los bajones de energía o reduzca la inflamación por sí sola. El beneficio que podemos explicar es más concreto: incorporar alimentos nutritivos y sustituir productos cuyo consumo conviene limitar.

Para empezar mañana, basta con elegir una de las propuestas y comprar lo que falte. El bol de yogur se prepara sin cocinar; los huevos con verduras pueden quedar para un día en el que tengas más tiempo.

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