
Una de las primeras cosas que debemos aprender cuando nos ponemos los patines es a caernos y a levantarnos de manera correcta. Parece una tontería, pero no lo es tanto: caer de forma controlada nos puede ahorrar muchas lesiones, y saber levantarnos evitará que parezcamos tortugas panza arriba.
Antes de nada recordad la importancia de llevar siempre las protecciones necesarias: casco, muñequeras y rodilleras son indispensables para patinar de forma segura. Si además sabemos cómo caernos y levantarnos podremos patinar sin ningún miedo.
Es importante que lo primero que toque el suelo sean las rodillas, nunca las muñecas: si llevamos los brazos por delante y apoyamos las manos, la articulación de la muñeca absorberá un gran impacto y puede conllevar una luxación o fractura. Primero las rodillas, luego las manos, y siempre intentando deslizarnos por el suelo.
Si inevitablemente nos vamos a caer de espaldas (si no nos da tiempo a girarnos para caer de frente) lo más importante es no caer con el coxis. Intentaremos girarnos para caer de lado sobre el glúteo o la cadera. Ojo con la espalda en estos casos: intentad que no toque el suelo de forma brusca. Mejor un moratón en el culo que una lesión en la espalda.
El punto clave es no perder el control y saber lo que debes hacer. La situación más típica es coger demasiada velocidad, echar el cuerpo hacia atrás porque nos invade el miedo y caernos hacia atrás: ¡error! Recordad que siempre, siempre, siempre es preferible caer hacia delante. Personalmente, si cojo mucha velocidad y descontrolo prefiero tirarme al suelo de forma segura antes que atropellar a alguien.
Si notas que pierdes el equilibrio y que te vas a caer lo mejor que puedes hacer es caerte: ya sabes que te vas al suelo, así que en esos milisegundos intenta adoptar la postura adecuada y que menos daño te reporte. A caerse se aprende cayéndose, qué le vamos a hacer.
Si estás en medio de una cuesta porque te has caído, recuerda colocar los patines en perpendicular a la pendiente para no salir despedido según te levantes. Puede parecer una obviedad, pero con las prisas por levantarme y que nadie vea que me he caído, yo lo he hecho alguna vez.
Y lo más importante: si te caes, ¡sonríe! Y recuerda que lo malo no es caerse, sino no poder levantarse.
En Vitónica | Patines para unas piernas y glúteos de cine