¿Has encontrado tu deporte o ejercicio?

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Ahora que vamos camino de finalizar el primer mes de este nuevo año, todavía están calientes los propósitos de nuevo año, y puede ser un buen momento para tratar de encauzarlos. Entre dichos propósitos suelen estar los de comenzar a hacer ejercicio, o bien cambiar las rutinas para destinarlas a un nuevo objetivo. El comienzo del año puede ser un buen motivo para que aquellas personas que no hagan ejercicio o estén cansadas del que practican busquen el ejercicio que mejor se adapta a sus necesidades.

Por rutina hay quien rechaza el deporte o cualquier tipo de ejercicio porque dice que no le gusta. Otras personas, también por rutina, practican un mismo deporte o tipo de ejercicio durante años, y puede que sea un buen momento de buscar algún cambio. Por eso es interesante probar, investigar y descubrir el deporte o ejercicio que más se adapte, probando sin miedo.

Personas sedentarias descubren que no le gusta hacer pesas en el gimnasio, pero puede que les guste correr. Personas con problemas de rodilla tienen que dejar de jugar al fútbol, pero puede que les guste la natación. Otros puede que busquen un cambio, y pasar a practicar deportes de equipo después de mucho tiempo ejercitándote en solitario.

Aprender una habilidad nueva, como la escalada, o un baile de salón. Apuntarse a spinning o clases colectivas alguien que siempre haya hecho musculación. Recibir lecciones de pádel, tenis, golf, voleibol… Hay cosas que desde fuera no podemos aceptar o rechazar, y necesitamos probarlas para convencernos. Prueba cosas por las que hayas tenido curiosidad: parkour, skateboard, tiro con arco, descenso de cañones, kayak… Puede que descubras que tienes habilidades ocultas que no habías explorado al hacer siempre el mismo tipo de ejercicios.

Conozco casos de personas frustradas con el ejercicio (no les gustaba, no les sentaba bien porque tenían lesiones) que han descubierto otras aficiones saludables, como senderismo, marcha nórdica o aprender un tipo de baile.

De vez en cuando necesitamos “cambiar el chip” y probar cosas que no hemos probado nunca. Puede servir para reforzarnos en lo que hacemos y seguir practicando el ejercicio habitual, o también puede servir para ofrecernos una oportunidad refrescante de seguir haciendo ejercicio de una nueva forma, suponiendo un nuevo e interesante reto.

Imagen | S. Schmitz

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