
En la actualidad la falta de tiempo y las prisas hacen que echemos habitualmente mano de alimentos ya preparados o de comida rápida que en la mayoría de los casos lo único que hace es empobrecer nuestra alimentación y aportarnos altas cantidades de grasas y calorías innecesarias. Por este motivo cada vez que podamos debemos retomar la cocina tradicional en la que se encuadran los guisos o estofados. En Vitónica sabemos lo buenos que son para nuestra salud, y por ello queremos destacar sus beneficios frente a las modas imperantes en este terreno.
Esta forma de preparar los alimentos es una de las más respetuosas que existen con sus componentes, ya que su preparación se realiza a fuego lento, de modo que se mantiene una temperatura constante a lo largo de todo el proceso de preparación, evitando los cambios bruscos de temperatura y los grados extremos que en otros procesos hacen que el alimento y sus propiedades se alteren al cambiar éste de forma de manera muy rápida. Por ello guisar es una de las maneras más sabrosas de aprovechar los nutrientes de los alimentos y conservar algunos delicados como las vitaminas.




Ya hemos dicho en más de una ocasión que en el mundo de la nutrición sana, tan imporante es el qué comer como el cómo cocinarlo. Así, una preparación y uso de técnicas culinarias saludables pueden aportarnos bastante en nuestro propósito de comer mejor este 2008.
Después de una primera entrega sobre técnicas de cocción light volvemos a meternos en cocina para repasar las mejores formas de cocinar un huevo sin que este aumente su contenido calórico:
Muchas veces no se trata del alimento que tomemos, sino de cómo lo cocinemos. Así, no es lo mismo hacer unas patatas fritas que unas patatas al vapor, estas últimas evidentemente tendrán muchas menos calorías y serán más digeribles.


